
ABC | Ante la neutralidad oficial, numerosos actores y cineastas ayudaron al bando republicano
Hollywood contra Franco
| ((( | España | 2008 | 92 minutos | Género-Documental | Director-Oriol Porta | Intervenciones-Susan Sarandon, Román Gubern, Dan Bessie |
Combina este documental dos historias apasionantes: el modo en que Franco intentó y a menudo logró extender su afición censora hasta la fábrica de origen, Hollywood; y la azarosa vida del guionista Alvah Bessie, combatiente en la Guerra Civil, nominado al Oscar por la patriótica «Objetivo Birmania» y, acto seguido, nombrado a dedo uno de los «Diez de Hollywood», perseguidos, encarcelados y arruinados por su antiamericanismo en la delirante cruzada que abanderó McCarthy. Como recuerda Bessie, «era una época en la que unos perdían la dignidad, otros el trabajo y algunos la vida».
Oriol Porta, director de este trabajo, cuenta con testimonios eruditos (Román Gubern y Patrick McGilligan), testimoniales (los guionistas Arthur Laurents y Walter Bernsein), sentimentales (Dan Bessie, hijo de Alvah) e incluso comerciales (Susan Sarandon). Su repaso del seguimiento cinematográfico de «la primera guerra casi en directo» es instructivo. El espectador conocerá títulos que en su día no llegaron a nuestro país, ya que el doblaje no siempre bastaba, como en «Casablanca» para salvar el honor con un par de cambios en sus diálogos. En «Bloqueo» (1938), Henry Fonda se desgañita para que el pueblo americano se involucre en nuestra guerra. En «Y llegó el día de la venganza» (1964, estrenada aquí 25 años después), Gregory Peck era el último maqui, muerto a manos de un feroz Anthony Quinn.
Pero lo más sorprendente de la cinta quizá sea el tratamiento que se le da a Hemingway, dentro de una visión general que, por decirlo de algún modo, no busca conciliar bandos ni contentar a todos. Por lo visto, al autor de «¿Por quién doblan las campanas?, novela que los brigadistas nunca le perdonaron -«estaba más preocupado por su pareja de héroes que por el destino de la República»-, se le antojó pegar algún tiro a pie de trinchera. Ante la imposibilidad de disuadirle, el novelista-aventurero fue escoltado por seis personas hasta un puesto de francotirador, le dejaron disparar un par de veces y se lo llevaron de vuelta, antes de que ocurriera una desgracia. La adaptación al cine de la novela, que debió sortear las injerencias del consulado español (Fraga aparece en una operación similar), no mejoró las cosas, pero tuvo la virtud de dejar descontentos a todos por igual.
Más ridícula resulta la prohibición de citar a Chaplin, Bette Davis, Joan Crawford y James Cagney, entre otros, aunque sus películas sí podían verse, con reparos. Para que este documental inspirara menos (reparos), habría que subtitularlo «Y Bessie contra su propio país».


