Messi: «Con Argentina no me salen las cosas como yo quisiera»
Al mejor jugador del mundo le cuestionan en su país. Messi no es el mismo con la selección argentina. Antes del partido con Uruguay, se llegó a plantear el debate periodístico de si debía jugar o no. El delantero del Barça admite la crítica. «En la selección no me salen las cosas como quisiera, pero estoy tranquilo. Voy a tratar de seguir haciendo lo que hice siempre, de seguir jugando, y espero seguir mejorando». Y también hace autocrítica con su selección: «Por suerte tenemos tiempo. Hay que cambiar muchas cosas y seguir mejorando. Tenemos que seguir creciendo como equipo y prepararnos bien para el Mundial».
A pie de campo, en el grandioso estadio Centenario de Montevideo, botando sobre el césped con sus chicos recién clasificados para el Mundial, el seleccionador de Argentina, Diego Armando Maradona, ya anticipó la pincelada gruesa que se venía encima. «Para toda Argentina, menos para los periodistas», vociferó, loco de alegría gracias al gol de Mario Bolatti.
Después, en la sala de Prensa, y con tiempo para sofocar el estrés, el que fuera mejor jugador del mundo descargó toda su grosería sobre los micrófonos. «Tengo memoria. Al que no creía, a los que no creyeron, con perdón de las damas, que la chupen y que la siguen chupando. Yo soy blanco o negro, gris no voy a ser en mi vida. Ustedes me trataron como me trataron. Sigan mamando», dijo desafiante.
Después, en la sala de Prensa, y con tiempo para sofocar el estrés, el que fuera mejor jugador del mundo descargó toda su grosería sobre los micrófonos. «Tengo memoria. Al que no creía, a los que no creyeron, con perdón de las damas, que la chupen y que la siguen chupando. Yo soy blanco o negro, gris no voy a ser en mi vida. Ustedes me trataron como me trataron. Sigan mamando», dijo desafiante.
Maradona pasó factura con la victoria en la mano y se tomó el asunto como algo personal, por encima del valor de un triunfo que entrega a Argentina al Mundial de fútbol por decimoquinta vez, la décima consecutiva.
La reacción de la Prensa en Argentina fue unánime. Revanchista, estilo repudiable, sin autocrítica, bravucón, desafiante, irrespetuoso, exasperante. De todo le dijeron a Maradona, que no consigue ni de lejos el quorum que evocaba como futbolista. Como entrenador es conservador, taciturno, de la escuela Bilardo y el «pisale, pisale».
Y todo viene porque la popularidad del «10» como técnico ha caído en picado en virtud de los acontecimientos. Argentina no juega bien y ha tenido serios problemas para conseguir una de las cuatro plazas directas en Suramérica para el Mundial. Y la Prensa, que llevó a los cielos al futbolista estelar, ha criticado al entrenador ahora al mando. Pero, por lo que se ve, Maradona no lo acepta. «Me trataron como basura», aduce.
Fiel al estilo Bilardo, a la identidad de grupo que repele una agresión exterior, Maradona habló así: «Varios futbolistas argentinos que ganan un montón de plata, transpiraron la camiseta como nunca, se esforzaron y logramos la clasificación con merecimiento», comentó, pese a que el gol salvador llegó en el minuto 85 y Argentina apenas si había tirado a puerta una vez más.
«Dios existe»
Diego Maradona (48 años) fue nombrado seleccionador albiceleste hace doce meses, el 28 de octubre de 2008, en sustitución de Alfio Basile. Y en recuerdo de su pasado como estrella mundial, Olé -una de las publicaciones que ahora le critica- tituló «Dios existe». Pero el milagro no se produjo. Al contrario. Pocos días después, Argentina padeció una de las derrotas más humillantes que se recuerdan, 6-1 en Bolivia, a 3.500 metros de altitud sobre la cancha de La Paz. Aparecieron entonces las primeras críticas.
Maradona no mejoró ese presente, ya que a continuación vinieron tres derrotas consecutivas en la fase de clasificación para el Mundial de Suráfrica 2010. Ante Ecuador (2-0), Brasil (3-1) y Paraguay (1-0), que colocaron a Argentina cerca de la eliminación y, ante la opinión pública, en una situación complicada.
Los analistas deportivos han censurado el viraje hacia el estilo Bilardo de un fenómeno futbolístico como Maradona. Muchos jugadores de tendencia defensiva sobre el campo, la ausencia de un plan de juego y las tergiversaciones del seleccionador, al que le gusta enredar más de la cuenta para favorecer sus argumentos. Eso, y la falta de una idea clara: Maradona ha convocado a 78 jugadores en un año para la selección.
El presidente de la Federación Argentina, el inoxidable Julio Grondona, dice que «hay que entender» a Maradona, que un calentón lo tiene cualquiera, que siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Y el seleccionador alimenta su ego: «Inventaron peleas con Bilardo... Después de todo esto, tengo que hablar con Grondona. Ya veremos si continúo y en qué condiciones lo hago».





