Actualizado Jueves, 15-10-09 a las 15:03
El primer estadio de la fugaz visita de José Luis Rodríguez Zapatero a Israel no podía ser otro que el inexcusable ritual por el Museo del Holocausto nazi. Allí, lo primero que ha hecho el mandatario español ha sido escribir en el Libro de Honor del Museo, donde ha estampado estas palabras: «Seis millones. seis millones. Barbarie, dolor, memoria. Paz. Paz. Con mi afecto al pueblo judío y con mi amistad a Israel».
Se refería, cómo no, Zapatero a los seis millones de judíos muertos durante el Holocausto nazi, cuya memoria y recuerdo ha honrado en una ceremonia en el interior del Museo, tras el recorrido habitual por sus estancias, en la que ha colocado una corona de flores amarillas y rojas, que recuerda las cenizas de las víctimas y que ha depositado en la lápida interior del museo.
En ese periplo, que se ha prolongado durante una hora y diez minutos, Zapatero ha estado acompañado por el ministro de Educación de Israel, Gideon Saar, y por el que fuera Gran Rabaino de Israel, Israel Meir Lau, que actualmente es el jefe del Consejo del Yad Vashem (que significa, en hebreo, Museo del Holocausto).
El jefe del Ejecutivo iba recibiendo explicaciones en inglés de Meir Lau, al tiempo que un guía en español iba traduciendo lo prioritario en su visita. Un poco más alejada de la cabeza de la comitiva se encontraba la ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, acompañada por sus asesores del departamento, hoy objeto de muchas miradas tras publicarse el patrimonio de toda la Administración y descubrirse que es 25 veces más rica que el propio Zapatero.
En ese periplo, que se ha prolongado durante una hora y diez minutos, Zapatero ha estado acompañado por el ministro de Educación de Israel, Gideon Saar, y por el que fuera Gran Rabaino de Israel, Israel Meir Lau, que actualmente es el jefe del Consejo del Yad Vashem (que significa, en hebreo, Museo del Holocausto).
El jefe del Ejecutivo iba recibiendo explicaciones en inglés de Meir Lau, al tiempo que un guía en español iba traduciendo lo prioritario en su visita. Un poco más alejada de la cabeza de la comitiva se encontraba la ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, acompañada por sus asesores del departamento, hoy objeto de muchas miradas tras publicarse el patrimonio de toda la Administración y descubrirse que es 25 veces más rica que el propio Zapatero.
A continuación, Zapatero ha sido conducido al Monte del Recuerdo, donde la han colocado la kippa -pequeña gorra ritual empleada para cubrir parcialmente la cabeza, usada tradicionalmente por los varones judíos-, ha honrado la llama perpetua del recuerdo y ha depostiado la corona de flores. El ceremonial se ha cumplimentado con las tradicionales oraciones. A su salida del Museo, con dirección a la entrevista programada con el presidente de Israel, Simon Peres, Zapatero ha declarado ante preguntas de los periodistas que «ha sido absolutamente emotivo y conmovedor».



