El presidente checo, Vaclav Klaus, cree que no está solo entre los que «se oponen a una profundización del proceso europeo» y piensa que se manifestarán en el debate que él ha puesto en marcha al negarse a firmar el instrumento de ratificación del Tratado de Lisboa.
«No crean que las condiciones que he puesto son cualquier cosa y que puedo olvidarme de ello. Se trata de cuestiones de principio, muy importantes para mí», declaró ayer a la prensa rusa en su visita oficial a Moscú.
«Nosotros, y no sólo nosotros, tememos una mayor integración en la UE» y por ello «nuestro diálogo sobre cómo debe estructurarse la vida en la UE seguirá en el futuro». Klaus se niega a firmar la ratificación de un tratado aprobado por el Gobierno y el Parlamento checos.


