Ángeles Caso, José Montilla y Ángeles González-Sinde /EFE
Ni Risto Mejide, ni Aldredo Urdaci ni Elvira Lindo. Al final el Premio Planeta se escapó del corrillo de rumores y quinielas y acabó en manos de la asturiana Ángeles Caso (Gijón, 1959), quien desde anoche puede presumir de su doble condición de finalista -en 1994, con «El peso de las sombras» y Camilo José Cela en lo más alto del podio- y flamante ganadora.
Contra todo pronóstico, la periodista y escritora se embolsó el más jugoso galardón de las letras nacionales -601.000 euros de dotación- con una novela que, bajo el título de «Contra el viento», relata los infortunios de una joven de Cabo Verde que emigra a Portugal y España y contempla como vida se entretiene maltratándola. Fiel a esa paridad que se ha venido respetando a rajatabla desde que Nativel Preciado y Espido Freire compartieron podio en 1999, el andaluz Emilio Calderón (Málaga, 1960) resultó finalista con la intriga policíaca llamada «La bailarina y el inglés».

Un secreto a vocesPresentada bajo el seudónimo de Virginia Évora, homenaje a la cantante caboverdiana Cesária Évora, el triunfo de Caso era, en realidad, un secreto a voces. Solo hacía falta pegar bien la oreja. La propia autora explicaba hace apenas un mes en una entrevista que su próximo libro narraría las vicisitudes de una inmigrante a partir de las experiencias de una amiga de Cabo Verde, y ése era precisamente el argumento de una de las diez novelas finalistas. Según explicaba entonces Caso, su novela quiere reflejar la lucha a la que se enfrentan estas «heroínas del siglo XXI» y su constante pulso por la supervivencia, ya sea en su país o en el que las acoge.
A pesar de que su llegada a la literatura es relativamente tardía -su primer libro, «Elisabeth de Austria-Hungría. Álbum privado» data de 1993-, Caso ha conseguido que su nombre aparezca con asiduidad en listas de ventas y podios literarios. La autora de «Contra el viento» empezó con buen pie, compartiendo protagonismo con Cela en 1994. En 2000 ganó con «Un largo silencio» el premio Fernando Lara, trampolín que parece hacerla catapultado hacia el LVII premio Planeta.

La autora de «Contra el viento» aprovechó para recordar que el racismo sigue estando a la orden del día y que el libro es una manera de hablar no de personas diferentes, sino de iguales. «Probablemente no seamos uno de los países más racistas del mundo, pero lo somos», aseguró.

Emilio Calderón, por su parte, bromeó sobre las quinielas previas al fallo –«obviamente, no soy Risto Mejide»- y presentó «La bailarina y el inglés» como una intriga ambientada en la India de 1944 en la que se cruzan una conspiraciones, historias de amor, y guiños a Rudyard Kipling.

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