Jueves, 15-10-09
El vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, consideró ayer necesario «avanzar» en la modernización de las relaciones laborales en España, si bien matizó que la reforma laboral debe llevarse a cabo «en el momento oportuno».
Chaves, que ofreció ayer en el Hotel AC Córdoba Palacio una conferencia en el Foro Economía y Sociedad, que organiza la Asociación de Empresas Fabricantes y de Servicios de Córdoba (Asfaco), Enresa y Cajasur, incidió durante su intervención en que el momento económico actual «no parece el más oportuno» para acometer una reforma laboral.
Argumentó que en un momento de crisis no se puede plantear una reforma laboral entendida «unilateralmente» y que significaría, a su juicio, «desequilibrar» la balanza de las relaciones laborales «en perjuicio de los trabajadores».
En este sentido, Chaves afirmó que dicha reforma laboral tendría «trascendencia» sobre la «paz social de la que disfrutamos», además de que la modernización de las relaciones laborales «no puede circunscribirse a la reducción de costes laborales o al abaratamiento del despido».
De otro lado, reconoció que en el diálogo social se ha producido «algún desencuentro», si bien subrayó que la voluntad del Gobierno es «seguir manteniendo una interlocución privilegiada con los sindicatos y organizaciones empresariales».
«Un esfuerzo de todos»
Chaves tuvo tiempo para abordar los cambios impositivos previstos. «Pedimos a la sociedad un esfuerzo en materia de impuestos, un esfuerzo que no va a recaer sobre las rentas del trabajo ni sobre la actividad de las empresas, porque ello perjudicaría la recuperación, pero el esfuerzo tendrá que ser de todos, y mayor por parte de quienes más tienen», dijo.
«Se trata -precisó el ministro de Política Territorial- de un esfuerzo necesario porque no podemos aceptar un crecimiento descontrolado del déficit público». Para Manuel Chaves, los fondos que obtendrá el Estado con el aumento de la recaudación fiscal será determinante para la consecución de «los tres objetivos prioritarios del Gobierno para los próximos meses». El primero de ellos, señaló, es «estimular la economía para anticipar la recuperación», que el gabinete del presidente Zapatero sitúa a lo largo de 2010. Los otros dos son garantizar «la protección social de los ciudadanos y las familias más afectados por la crisis» y «el avance en la construcción de la nueva economía».



