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La pelota vuelve a estar en el tejado del PP nacional. Cospedal: «Aunque no sean punibles, estas conversaciones chuscas, soeces y groseras no son éticas»
Génova entiende que Ricardo Costa ha escogido un camino sin retorno
Pajín pide a «los jefes» de Costa que den un paso
La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, tiró ayer por elevación contra Rajoy y Camps. «Si el señor Costa ha acusado a sus propios jefes de que los actos que ha cometido era porque ellos se lo pedían, evidentemente, tienen que dar un paso adelante para tomar responsabilidades o un paso atrás para apartar a los que las han cometido», dijo tras reunirse con el Grupo Socialista. Además aseguró no alegrarse «del muy grave proceso judicial que hay sobre el PP».
Las palabras de Ricardo Costa cayeron como una bomba relojería en la sede nacional de los populares, cuyo comité de dirección eludió replicar al que por la mañana todavía era «número dos» del partido en Valencia. En parte, se le hacía un favor al presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, quien pidió en la mañana de ayer a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que nadie echase más leña al fuego de una hoguera que llevaba camino de devenir en pira y eso sin que se conociera todavía la que iba a ser la propuesta final de Camps en la ejecutiva de su partido.
Así, no hubo la comparecencia habitual de Cospedal ante los medios de comunicación tras la cita del comité de dirección. Tam poco se convocó a la prensa en el Congreso de los Diputados como siempre se hace los martes después de la reunión de la Junta de Portavoces. Sí habló del asunto por la mañana el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, quien, en una entrevista en Antena 3, defendió que «los políticos en democracia tenemos que ser generosos y no sólo tenemos que asumir responsabilidades políticas por las cosas que hayamos hecho personalmente sino por el cargo que ostentamos».
Alusión a Pons
Precisamente, Ricardo Costa, en su declaración aludió a su «amigo» González Pons, dejando patente su indisimulable malestar con sus palabras del pasado viernes cuando dijo aquello de que la fiesta (de la Comunidad) «acaba a las cuatro de la tarde».
Pero a pesar del silencio, sí hubo coincidencia en el análisis de que el camino iniciado por el que fuera «número dos» de Francisco Camps en el partido «es irreversible. No hay marcha atrás». Su negativa a dimitir y el comunicado de ayer complican sobremanera , a decir de fuentes populares, una sálida sin traumas para Ricardo Costa en este complicadísimo embrollo en el que se halla el partido.
El «número dos» del PP valenciano -prosiguen esas fuentes- «ha puesto al pie de los caballos a Camps, a su presidente». La dirección nacional interpreta la intervención de Costa como una desautorización de Camps, al que se le dio un voto de confianza, explican las fuentes consultadas, para que no tuviera que actuar Génova, que tiene de nuevo la pelota en su tejado.
Comité de Derechos
Cabe recordar en este sentido que Cospedal reunió el pasado viernes al Comité de Derechos y de Garantías para actuar de oficio en caso de que Camps no cesara a Costa. Posteriormente, el «barón» regional retrasó formalmente la decisión al día de ayer, lo que no fue bien recibido por Génova.
Paralelamente, el que tampoco se mantenga Ricardo Costa como portavoz del Grupo Popular en la Cámara valenciana ha sido interpretado positivamente en el partido de la calle Génova.
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