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El juez Garzón les toma declaración y ordena su ingreso en prisión incondicional
Prisión incondicional. Es la decisión que, a petición del fiscal, tomó ayer por la tarde el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón para los dos piratas somalíes detenidos el pasado día 4 en aguas internacionales del Índico por la tripulación de la fragata española «Canarias». El magistrado mantiene contra ellos la imputación por 36 delitos de detención ilegal, uno de asociación ilícita y otro de robo con violencia y uso de armas por su participación en el secuestro del pesquero «Alakrana», del que se cumplen ya trece días.
El magistrado, que tomó declaración ayer a los dos detenidos, sostiene que ambos forman parte de un grupo denominado «Burcad badeed (Los que roban en el mar)» que se constituyó hace veinte años y que cobraron 2.500 dólares por su participación en los hechos.
Tanto Cabdiweli Cabdullahi, alias «Abbu Willy», como Raagegeesey Hassan Haji, alias «Adji Haman«, ofrecieron versiones muy similares y sostuvieron que fueron conducidos hasta el barco por los piratas, pero negaron haber intervenido en el secuestro.
Raagegeesey, de 31 años, fue el primero en declarar, y lo hizo en el hospital Gregorio Marañón, donde fue conducido en la noche del lunes, a su llegada a España, para ser curado de una herida de bala que, fruto de un tiroteo durante la detención, presentaba en el pecho. Pese a ello, su estado de salud es bueno.
La comparecencia de Abdu Willy, prevista para las diez de la mañana, se retrasó hasta las cinco de la tarde. El imputado alegó ser menor, por lo que tuvo que ser trasladado al hospital de La Paz, donde le fue practicada una prueba oseométrica según la cual se comprobó que sus huesos han «alcanzado el final de la maduración». Su edad oscila pues en torno a los 19 años.
Mientras, desde el Cuerno de África los secuestradores, en contra de lo mantenido por la ministra Carme Chacón, insisten en que no negociarán hasta que sean puestos en libertad los dos piratas trasladados a Madrid. «Hemos decidido que no negociaremos la liberación de la tripulación ni la del barco hasta que nuestros dos camaradas sean liberados y traídos de vuelta sanos y salvos», declaró por teléfono a la agencia Reuters el pirata Hassan Abdulkadir, quien aseguró que los 36 tripulantes del atunero se encuentran bien.
Sin embargo, la ministra de Defensa sostuvo que no le consta ninguna amenaza de los secuestradores y subrayó que la misión de los militares españoles destacados que participan en la operación Atalanta es «acabar con la piratería» y, por tanto, detener a los corsarios que sean sorprendidos «en flagrante delito».
Por su parte, las familias de los pescadores españoles, que no descartan crear una plataforma de presión, consideran «nefasto lo que se está haciendo», pues las detenciones sólo retrasan la liberación de los marineros.
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