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Estrellas estrelladas, estrellas con fulgor
Víctor Valdés habló, y el mundo se paró. Dice que Messi merece más respeto, y esta vez no le falta razón, pero eso que se lo diga a Maradona, que ha metido a su estrella en una espiral de estrategias donde el balón nunca le llega o le llega en malas condiciones. Nada parecido a lo que le sucede en el Barcelona.
Argentina, se clasifique o no para el Mundial, ha sido el gran fiasco de esta fase de clasificación. Jugando rematadamente mal a pesar de tener en sus filas jugadores de la calidad y valía de Agüero, Messi, Higuaín, Gago, Mascherano o Palermo, Argentina se ha ido enredando sin que su técnico encontrara salida a un fútbol raquítico que ha irritado a todo el país. Ahora, en los medios de comunicación se habla de que Messi podría ser suplente al tiempo que todos le critican sin piedad. En Barcelona piensan que atacan al jugador porque no se atreven con Maradona, que es el que realmente está dando un espectáculo penoso.
Y mientras Argentina sufre, a otra grande, pero menos, como Portugal, le pasa lo mismo. Ha estado renqueando en un cambio generacional que le ha costado digerir más de lo normal, por lo que se ha visto relegada en un grupo que no era excesivamente complicado pues tenía a Dinamarca y Suecia como principales rivales. Francia, la República Checa y Rusia, de la que se esperaba más, completan las decepciones mundiales.
En el lado opuesto, en el de las selecciones que han vuelto al buen camino, está Inglaterra que, de la mano de Fabio Capello, se ha clasificado con brillantez tras su fracaso en el último Europeo, que no disputó. El italiano, con su fútbol brusco pero eficiente, ha sabido complementar el juego tradicional británico con la presión y rapidez de los tiempos modernos. Junto a ella, la Serbia de Antic ha sido un ejemplo a seguir, como Holanda, Dinamarca o las de siempre: Italia y Alemania.
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