El bailarín madrileño, repuesto de la lesión que le impidió estar hace diez días en el Teatro Real, bailará mañana en este escenario una gala a beneficio de Unicef
Ángel Corella debía haber bailado el pasado día 3 en el Teatro Real, en una gala que finalmente protagonizó sola María Pagés, pero un mal paso en el último ensayo le provocó un leve esguince que se lo impidió. Afortunadamente, el bailarín madrileño está ya recuperado y el jueves 15 bailará en el mismo escenario, junto a su compañía, el Corella Ballet de Castilla y León, en una gala a beneficio de Unicef. Desde Reus, donde ayer y hoy actuó el conjunto, Ángel Corella confirmaba su recuperación. «Afortunadamente sólo fue un esguince en grado uno, y ya estoy perfectamente».
El programa lo componen el paso a dos de «Don Quijote» -que bailará con la cubana Adiarys Almeida y para el que Corella anuncia sorpresas- ; «String sextet», una coreografía propia basada en la partitura «Souvenir de Florencia», de Chaikovski; «VIII», de Christopher Wheeldon, con música de Benjamin Britten; y «Fancy Free», la pieza de Jerome Robbins y Leonard Bernstein que dio origen al musical «On the town» -«creo que soy el único que ha bailado a los tres marineros que protagonizan la coreografía»-. Destaca la presencia de «String sextet», una obra que evoca la Florencia de la que Chaikovski se enamoró, y que es la primera coreografía que firma Ángel Corella. «No me considero coreógrafo -confiesa-, ni creo que me dedique a ello, pero llevaba mucho tiempo con esta música en la cabeza y cada vez que la escuchaba veía pasos y movimientos, así que me atreví a montarla. Es una pieza que define muy bien a la compañía, porque es ágil, vital, joven; es una coreografía hecha con y para ellos, quería que se sintieran cómodos, dieran lo mejor de sí mismos y disfrutaran para hacer así disfrutar al público, que es lo realmente importante».
«No había muchos que confiaran en esta compañía, pero yo sí estaba seguro de lo que podían ofrecer estos bailarines. Ellos se han dado cuenta de que este proyecto no lo he creado por mi; me ha dado muchos dolores de cabeza y nos ha costado dinero y salud, pero es una compañía con gente de mucha calidad y de la que me siento muy orgulloso».
Disfrutar y hacer disfrutar a los espectadores; es el lema de este bailarín, que dice que seguirá en escena hasta que el público quiera. Falta seguramente, mucho para que llegue ese momento -Ángel tiene treinta y tres años-, pero sabe ya que no va a arrastarse por el escenario. «Muchas veces el público te quiere ver como artista y le da igual la calidad, pero yo no quiero bailar si no estoy al cien por cien».


