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Exteriores redujo el presupuesto para las recepciones en la Embajadas, pero permitió la financiación privada
Los recortes afectan también al canapé
Los recortes en la celebración del Día de la Fiesta Nacional no se han notado sólo en el desfile militar, sino también en las Embajadas españolas en el extranjero. Las croquetas, el jamoncito, la tortilla de patatas, los canapés tradicionales y los buenos vinos españoles que suelen degustarse en nuestras representaciones diplomáticas con motivo de las recepciones del 12 de Octubre han estado en peligro, debido a la crisis. Los embajadores recibieron instrucciones de ahorrar en la celebración, aunque al propio tiempo se les ofreció una alternativa: acudir al patrocinio de la empresa privada para cubrir el déficit.
El recorte de 360 millones de euros sufrido en el presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores en 2009 llevó al titular del departamento, Miguel Ángel Moratinos, a autorizar a la subsecretaria, María Jesús Figa, para que diera normas a los embajadores, en el sentido de que debían rebajar la partida que pensaban destinar a la recepción de la Fiesta Nacional.
Más de 200.000 euros
La reducción no es la misma en todos los casos, debido a que se tienen en cuenta las circunstancias de cada representación diplomática, porque, obviamente, no es igual la Embajada en Washington, en París o en muchos países iberoamericanos, por ejemplo, que en un Estado africano o asiático, donde la necesidad de mostrar la presencia o el peso de España es mucho menor.
En cualquier caso, la reducción oscila entre un 20 y un 30 por ciento. Eso hace que una embajada de tipo medio, como pueden ser las de algunos países de la Unión Europea, en lugar de unos 5.000 ó 6.000 euros sólo hayan dispuesto para la ocasión de entre 3.000 y 4.000.
Con esta operación, el Ministerio espera ahorrar más de 200.000 euros, en una partida que, tradicionalmente, superaba los 800.000.
No obstante, conscientes de las dificultades de los embajadores para poder ofrecer una recepción digna a los invitados, las autoridades del Ministerio han dado un paso novedoso en España. Por primera vez, se autoriza a los jefes de Misión a que lleguen a acuerdos con empresas privadas para que patrocinen con sus productos las celebraciones, una medida que ya practican desde hace años importantes países como Estados Unidos, Alemania o Francia, en cuyas embajadas se pueden ver los estands con productos y anuncios de las firmas patrocinadoras de las recepciones.
El recurso puede resultar fácil en países con una fuerte presencia del sector agroalimentario español, bien porque haya empresas de España radicadas allí o porque otras compañías importen nuestros productos. Más difícil ha podido ser resolver el problema para aquellos embajadores destinados en lugares donde esa presencia es muy reducida, y que habrán tenido que hacer equilibrios para no ofrecer las aceitunas rellenas de anchoa como plato estrella.
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