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Don Juan Carlos se ha reunido con los seis últimos presidentes de EE.UU. Zapatero respetó por primera vez la norma y no improvisó ruedas de prensa
El Rey anuncia en la recepción que visitará a Obama antes de Navidad
Su Majestad el Rey anunció ayer en la recepción de la Fiesta Nacional que visitará al presidente de Estados Unidos, Barak Obama, en Washington antes de Navidad. La fecha de la visita de Estado, que responde a una invitación de Obama, aún está pendiente de cerrarse. Don Juan Carlos hizo este comentario en un corrillo con periodistas invitados al acto, en el que los Reyes, los Príncipes y las Infantas Doña Elena y Doña Cristina, acompañada por Iñaki Urdangarín, compartieron un vino con los representantes de los distintos sectores de la sociedad.
El Monarca, que durante su Reinado se ha reunido con los distintos presidentes de Estados Unidos (Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton y George W. Bush), hizo público este nuevo viaje a Washington la víspera de que Obama reciba hoy a Rodríguez Zapatero, quien en cinco años de mandato no había conseguido hasta ahora que le abrieran las puertas de la Casa Blanca.
Aunque el presidente del Gobierno partió ayer a América, este año sí que tuvo tiempo, antes de emprender viaje, de asistir al Desfile Militar y a la posterior recepción en el Palacio Real. El año pasado no acudió porque tuvo que asistir a la reunión de los líderes de la eurozona convocada en París para ese mismo día con urgencia por Sarkozy con el fin de afrontar la grave crisis.
Zapatero no sólo asistió, sino que respetó, por primera vez desde que es presidente del Gobierno, la vieja norma no escrita que impide hacer declaraciones políticas en presencia de la Familia Real, ya que ésta simboliza la unión de todos los españoles por encima de los partidos políticos.
Zapatero, en silencio
A las preguntas de los periodistas, Zapatero respondía ayer que no iba a hacer declaraciones porque se trataba de un acto institucional, como si las Fiestas Nacionales de los últimos años, cuando él aprovechaba la ocasión para ofrecer improvisadas ruedas de prensa, hubieran sido otra cosa. El jefe del Ejecutivo sólo hizo ayer una declaración y fue en referencia al aumento del ahorro familiar registrado en los últimos meses: es muy importante ahorrar porque es la antesala de la inversión, afirmó y después se puso a hablar cordialmente con el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán.
También el líder de la oposición, Mariano Rajoy, procuró en todo momento no hacer declaraciones políticas, aunque al final un comentario sobre la mili que le tocó hacer en el servicio de limpieza en Valencia fue elevado a categoría de noticia por su doble sentido. Pero de lo que más se habló en los corrillos del Palacio Real fue de los sonoros abucheos que recibió Rodríguez Zapatero en el desfile.
Otro tema habitual de conversación, mucho más distendido que el de los abucheos, fue el cambio de imagen de Don Juan Carlos, que ayer apareció por primera vez en público sin barba desde el pasado mes de agosto, cuando se la dejó crecer. El Rey bromeó con que si le favorecía más o menos, dejó claro que la decisión no la había consultado y explicó que la piel agradece mucho el descanso que supone estar unos meses sin afeitarse.
La decepción de Felipe
Quien sigue con barba es el Príncipe de Asturias, que junto a su esposa, Doña Letizia, estuvo conversando animadamente con los representantes de los distintos sectores de la sociedad. La Reina reveló que hablaba por videoconferencia con sus nietos de Washington -a los que pronto va a visitar-, Doña Cristina relató que la vida en Washington es muy agradable y Doña Elena contó la decepción que se habían llevado sus hijos, sobre todo Felipe, cuando Madrid fue descartada como sede de los JJ.OO. Él era uno de los nietos de los Reyes que ya se habían apuntado como voluntarios. Como dijo la Reina, ellos sí lo verán.
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