Una huella dactilar permite atribuir a Da Vinci un cuadro que costó 12.000 euros
«Joven de perfil con vestido del Renacimiento», obra atribuída ahora a Leonardo Da Vinci / ABC
Actualizado Miércoles, 14-10-09 a las 09:02
Código Da Vinci en sentido estricto, aunque involuntario: una huella dactilar que se cree propia de Leonardo da Vinci ha sido hallada en una pintura que se consideraba del siglo XIX. «Muchacha de perfil con vestido renacentista» fue subastada en 1998 en Nueva York por 12.800 euros; de ser cierta la autoría del pintor italiano, tal como defienden diversos expertos, su valor podría alcanzar los 100 millones.
Las sospechas del que se trata de una obra de Da Vinci se basan en varias razones pictóricas, pero es la datación de la pintura con la prueba del carbono 14 y, de modo muy concluyente, el análisis de la huella dactilar encontrada en una esquina del pergamino lo que apunta directamente a la mano del genio renacentista, de acuerdo con un estudio aparecido en la publicación «Antiques Trade Gazette».
La huella correspondería al dedo índice o corazón y es «altamente comparable» con la que aparece en «San Jerónimo», una obra de Leonardo que se guarda en el Vaticano. Al ser ésta una creación temprana del artista, de una época en la que no se conoce que tuviera ayudantes, se considera muy probable que la impronta digital corresponda a él mismo.
Con muestras virtuales
«Muchacha de perfil con vestido renacentista», de 33 por 23 centímetros, se subastó en Christie´s hace veinte años etiquetada como «escuela alemana, principios del siglo XIX», pero el carbono 14 en realidad la data entre 1440 y 1650, lo que encaja perfectamente con la posible autoría de Leonardo, que vivió entre 1452 y 1519.
Los exhaustivos análisis se han completado con rayos infrarrojos, que también corroboran la técnica pictórica de Leornado, y la utilización de una cámara multiespectral desarrollada por la compañía Lumi_re Technology, que ha detectado la presencia de la huella. El análisis multiespectral revela cada capa de de color y permite identificar las mezclas de pigmento de cada píxel sin necesidad de tomar muestras. Se trata de una técnica pionera que se está aplicando a obras de autoría discutida, con la esperanza de que rastros dactilares permitan finalmente autentificarlas.
Martin Kemp, profesor emérito de Historia del Arte de la Universidad de Oxford, acaba de terminar un libro defendiendo que el autor es Leonardo, en el que rebautiza la pintura como «La Bella Principessa», según «The Times». Por un «proceso de eliminación», Kemp identifica a la joven del retrato como Bianca Sforza, hija de Ludovico Sforza, duque de Milán (1452- 1508), y de su amante Bernardina de Corradis.
Contra la objeción de que no se conoce de Leonardo ninguna pintura sobre pergamino, Kemp precisa que se sabe que el artista italiano pidió en 1494 al pintor Jean Perréal, de la corte francesa, que le enseñara la técnica de usar tizas de colores sobre pergamino. Otra dato en su favor es que en el cuello de la muchacha retratada la pintura tiene impresa una palma de la mano del artista, algo que Leonardo hacía en ocasiones para crear textura y sombra.
Fue adquirida en la subasta de Christie´s por Kate Ganz, marchante neoyorquina, quien en 2007 la vendió por el mismo precio al coleccionista canadiense Peter Silvermann. Ganz pensaba que el autor tal vez era «un artista alemán que estudiaba en Italia y quiso imitar a Leonardo». Pero Silvermann dice que siempre sospechó que la pintura se debía la gran maestro. Cuando lo vio por primera vez, su corazón «comenzó a latir un millón de veces por minuto», convencido de que aquello era inspiración y realización de Leonardo. De forma que contactó con el experto de arte Peter Paul Biro, especializado en el uso de la cámara multiespectral.
En los últimos meses varios cambios de atribución han sido célebres, como el nuevo velázquez del Metropolitan de Nueva York o el caso del Coloso en el Prado.

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