El petróleo tiene los días contados y esa hora final podría producirse antes de lo previsto. Según un estudio del Centro de Investigación de la Energía de Reino Unido -un consorcio de 15 centros académicos liderado por el Imperial College de Londres y la Universidad de Oxford- hay «un riesgo significativo» de que la producción mundial de petróleo alcance su pico antes de 2020, y a partir de ahí empiece a caer de forma gradual.
Según las conclusiones de esta investigación, estamos entrando en una era en la que el petróleo va a ser más caro y difícil de encontrar, extraer y producir. Los nuevos descubrimientos de yacimientos, como el anunciado recientemente en el Golfo de México, sólo retrasarían en unos días o semanas que alcanzáramos ese pico. Y es que según este estudio, mantener el ritmo de producción actual haría necesario el equivalente a un nuevo país como Arabia Saudí cada tres años.
Hasta ahora, la Agencia Internacional de la Energía había vaticinado que el comienzo del declive del petróleo empezaría en 2030. Steve Sorrell, autor principal del estudio, asegura que estas previsiones «son demasiado optimistas en el mejor de los casos, cuando no inverosímiles».
La distribución de las reservas se conoce cada vez más, si bien sigue habiendo reticencias por parte de compañías y países para hacer pública la totalidad de sus depósitos. Las estimaciones sobre el tamaño de las reservas que hacen estos investigadores revelan que hay cerca de 70.000 campos de petróleo en el mundo, unos 25 de ellos representan una cuarta parte de la producción mundial de crudo. Otros cien representan la mitad de la producción.
La mayoría de esos «gigantes» son antiguos, muchos han superado con creces su pico de producción y comenzarán a disminuir en la próxima década, mientras que sólo se espera que sean descubiertos unos pocos yacimientos de gran tamaño.
Proceso gradual
La preocupación de los investigadores del Centro de Investigación de la Energía de Reino Unido es que la subida del precio del petróleo que se produciría al alcanzar este pico lleve a invertir en otros combustibles fósiles más contaminantes, como es el petróleo de las arenas alquitranadas, cuya extracción es además más costosa. Esto nos pondría en una situación aún más complicada en la lucha contra el cambio climático.
Pero como la caída del petróleo va a ser gradual, los autores confían en que los gobiernos inviertan en energías limpias y los coches eléctricos. Pero hay que actuar cuanto antes. Según Sorrell, «la ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente».

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