La tensa calma en el PP es la nota predominante entre algunos dirigentes que viven el largo puente festivo de El Pilar planificando el futuro más inmediato que se antoja decisivo para las opciones del partido de presentarse como una alternativa nacional sólida al actual Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero.
El líder nacional de los populares, Mariano Rajoy, suspira aliviado porque en Valencia se haya decidido cesar temporalmente (se hará oficial el martes) al secretario general del PPCV, Ricardo Costa, que se había convertido en el blanco de todas las iras por la turbia operación Gürtel.
Rajoy sabe que está en un mes muy importante para sus aspiraciones de llegar a la Moncloa y no quiere que el «ruido» interno interfiera sus mensajes aún a costa de haberle creado un grave problema a Camps. Así, la primera cita llegará con el debate de Presupuestos en el Congreso previsto para los días 27 y 28 de este mes. El PP debe dar allí la batalla en política económica que es donde mejores argumentos tiene.
El debate debe contribuir en las quinielas que manejan en Génova a aumentar la distancia en intención de voto con el PSOE. Sólo medio mes más tarde (13, 14 y 15 de noviembre) Rajoy irá a Barcelona para celebrar la convención nacional que debe presentar el discurso de los populares para los próximos meses


