La «mano derecha» de Correa reconoce que se hacían facturas por conceptos falsos «por temas de deducción», pero que «cada uno se pagaba lo suyo»

Una conversación intervenida en prisión entre el imputado Pablo Crespo, «mano derecha» del cabecilla de la trama «Gürtel», y su abogado, Ignacio Peláez, arroja luz sobre la polémica de las facturas de los trajes de Francisco Camps, una causa que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana sobreseyó de forma provisional y que está recurrida ante el Tribunal Supremo. «Yo creo que Camps si se hizo los trajes allí los habrá pagado de su bolsillo», confiesa Crespo a su letrado. Esta conversación forma parte de las comunicaciones cuya nulidad pretenden solicitar las defensas al considerar la escucha ilegal.
La «mano derecha» de Correa añade que «otra cosa es que el nombre de Camps apareciera en algún listado porque era uno de los clientes que llevaba Álvaro (en referencia a «El Bigotes»), igual que podía aparecer yo, que me he dejado trajes allí también, porque Álvaro le ha llevado muchos clientes a José Tomás (el sastre)».
En esta misma conversación, Crespo confiesa a su defensa, Ignacio Peláez, que se hacían facturas falsas para conseguir deducciones fiscales, «de cara al impuesto de sociedades y de cara al IVA, pero no, que luego cada uno pagaba lo suyo, eh».
El imputado respondía así a las preguntas de su abogado sobre la parte de un auto de Baltasar Garzón en la que el magistrado habla de «facturas que ocultaban los productos reales supuestamente creados de forma gratuita al señor Camps». El «número dos» de Correa replica que «no, de forma gratuita al señor Pérez y al señor Crespo, esas eran las facturas que se cubrían y mucha más gente». Acto seguido, Pablo Crespo incide en la misma idea sobre las facturas ficticias: «Vamos, que pueden haber conceptos falsos en las facturas, estamos dispuestos a asumir eso, pero no para esos señores».
Crespo y su abogado comentan también unas declaraciones de Isabel Jordán, ex directiva de la empresa de Francisco Correa, imputada y denunciante de la trama, en las que afirmaba que pagaban los trajes a Camps. En este punto, Crespo recuerda que después se retractó, «porque efectivamente eso no es cierto». «No sé si lo hizo en su momento para hacer daño o con qué intención, pero no es cierto eso, eh. Es que nunca lo podrán demostrar porque no es cierto. Yo no sé si por una deducción de varios silogismos pueden llegar a esa conclusión, pero difícil».
En la misma conversación, la «mano derecha» de Francisco Correa insiste una y otra vez en la falsedad de las acusaciones contra el presidente de la Generalitat Valenciana. «Yo creo que el Tribunal Superior de Valencia va a tener difícil sostener la acusación contra Camps, porque no es cierta», repite. «Yo lo que sí veo, que aquí han seguido a pies juntillas, los fiscales desde luego, la Fiscalía Anticorrupción como el juez, las tesis del denunciante», advierte Crespo, quien cree que «es un tipo que debe tener muy mala sangre, pero no debe tener tampoco un coeficiente intelectual muy elevado».
El abogado también se refiere a un apunte sobre una hipotética financiación irregular del PP, ante lo que Crespo replica: «Pues nosotros nunca hemos dado nada, hemos trabajado muchísimo para el PP, pero nunca hemos dado nada para el PP, o sea que eso lo va a tener también complicado demostrarlo».
Pese a figurar esta conversación en el sumario de la «Gürtel», Garzón no la mencionó en su auto de inhibición ante TSJCV el 5 de marzo. Y ello porque no recibió el informe policial de las transcripciones hasta el día 13. Seis días después ordenó que se retiraran de esta pieza las intervenciones que se refirieran en exclusiva «a estrategias de defensa».



