Valoración:
Cuarenta joyas de la Colección Casa de Alba se exhiben desde el jueves en Sevilla. Hay obras de Goya, Tiziano, Murillo, Rubens, Mengs... pero también grandes ausencias, como Fra Angelico y Velázquez
Una colección histórica y exquisita
Domingo, 11-10-09
Horas antes de nuestro encuentro con la duquesa de Alba en el Palacio de Dueñas, pasamos por el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Acaban de llegar las obras de la Colección Casa de Alba. Lo han hecho en un camión de SIT. La exposición, que se inaugura el próximo jueves, ocupa dos salas de la planta baja de la pinacoteca. Sobre las paredes color rojo inglés cuelgan ya algunas pinturas. Vemos a lo lejos el «Retrato de Don Juan Miranda», de Murillo, junto a tres paisajes flamencos de Van de Velde, Ruysdael y Van de Goyen.
Acaban de desembalar la «Natividad», de Luca Giordano, y lo cuelgan en la pared ante la prensa. Algún fotógrafo no ha logrado capturar el instante y pide que vuelvan a hacer la operación. Vuelta a descolgarlo y colgarlo. Apoyados en la pared esperan su momento dos joyas de la colección: la «Coronación de espinas», de Ribera (uno de los cinco óleos procedentes de Dueñas, junto a cuadros de Madrazo, Esquivel, Sorolla y Romero de Torres) y una bella «Magdalena», de Andrea Vaccaro. Dejan que inmortalicemos el desembalaje completo de una de las piezas más destacadas de la muestra: el «Retrato del Gran Duque de Alba», de Tiziano. Tras salir de la caja en la que ha hecho el viaje, es colocado con cuidado sobre una mesa, donde es inspeccionado minuciosamente. Una conservadora del museo anota cualquier detalle o pequeña incidencia que aprecie en el lienzo.
Entre los presentes, el director del museo, Antonio Álvarez, y los comisarios de la exposición, Valme Muñoz e Ignacio Hermoso, ambos conservadores de la pinacoteca sevillana. La consigna era no hablar apenas de la exposición para no destripar la rueda de prensa del día 15, previa a la inauguración. Desde la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía el hermetismo en torno a la muestra es casi total. Hay mucha expectación en Sevilla por ver estos tesoros, que apenas han salido a la luz. La última gran exposición con las joyas de la Casa de Alba tuvo lugar hace 22 años. La Fundación Caja de Pensiones (hoy, «la Caixa») inauguró el 29 de mayo de 1987 en su sala de exposiciones de Madrid la muestra «El arte en las colecciones de la Casa de Alba». Fue inaugurada por Su Majestad la Reina. Entonces fueron sesenta los préstamos. Hubo óleos, pinturas, esculturas, dibujos y grabados, en su mayoría procedentes del Palacio de Liria.
La selección que ahora viaja a Sevilla es menor: 40 obras; y sólo habrá pintura (37) y escultura (3). De las piezas que se vieron hace 22 años se echan en falta algunas. Especialmente, uno de los poco paisajes que pintó Rembrandt (una ciudad amurallada) y la «Natividad», de Il Perugino, así como los grabados de Van Dyck, Durero y el propio Rembrandt. En cambio, en esta ocasión hay algunas novedades importantes, como «La Santa Cena», de Tiziano; «La Coronación de espinas», de Ribera, o la «Natividad», de Luca Giordano.
Tesoros por descubrir
Ni en aquella ocasión ni ahora han visto la luz tesoros como «La Virgen de la Granada», de Fra Angelico, o «La Infanta Margarita», de Velázquez. El primero no se ha prestado nunca. Lo pidió el Metropolitan de Nueva York. Siempre se ha denegado el préstamo por los problemas técnicos que presenta esta delicadísima tabla. También están a la espera de alguna exposición futura las artes decorativas, armas, joyas, documentos, armaduras... La Casa de Alba atesora auténticas joyas que pertenecieron al conde-duque de Olivares o a Eugenia de Montijo; documentos autógrafos de Colón, la primera Biblia traducida al romance... Es, sin duda, una de las mejores colecciones privadas del mundo. Y aún lo fue mejor. Pero padeció importantes agravios históricos. El más sangrante, la «rapacidad» de Godoy (en palabras del que fuera duque de Alba Jesús Aguirre), que confiscó tres de sus tesoros: «La Venus del Espejo», de Velázquez; la «Madonna de la Casa de Alba», de Rafael, y la «Escuela de amor», de Correggio. Las dos primeras están hoy en la National Gallery de Londres; la tercera, en Washington. Y durante la Guerra de la Independencia se perdieron importantes bronces de Felipe II, Carlos V y el Gran Duque, obras de Pompeo Leoni, hoy propiedad de la Reina de Inglaterra. Están en Windsor.
Si nos centramos en la muestra de Sevilla, patrocinada por Cajasol y que permanecerá abierta hasta el 10 de enero, se verá, en palabras del director del museo, «lo mejor de Liria y una pequeña muestra de Dueñas. Es una magnífica exposición, con pintura extraordinaria». La mayoría de las obras pertenecen a la Fundación Casa de Alba, instituida por la familia en 1975. La fundación, que preside la duquesa de Alba y cuyo vicepresidente es el duque de Huéscar, vela por tan valioso patrimonio histórico. Cabe destacar el famosísimo retrato de la duquesa de Alba con vestido blanco y perrito que pintó Goya (el otro, con traje negro y mantilla, pertenece a la Hispanic Society de Nueva York). También de Goya podremos ver el «Retrato de la marquesa de Lazán». Pero hay más pintura española: Murillo, Ribera, Madrazo, Sorolla, Esquivel, Zuloaga, Romero de Torres... La escuela flamenca está representada por Rubens —con tres obras—, Seghers y Cornelis de Vos; la italiana, por Tiziano, Andrea Vaccaro, Guido Reni, Guardi, Luca Giordano y Furini, cuyo lienzo «La Verdad», de alto voltaje erótico, bien podría estar en la muestra «Lágrimas de Eros» del Thyssen. No faltarán la pintura inglesa (Rommey, Fletcher, Ferneley), ni la alemana (un fantástico autorretrato de Mengs). Completan la selección tres esculturas familiares de Benlliure y pinturas de la colección particular de la duquesa (Renoir, Chagall, Boudin, Corot...)
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?