Dos días después de morir víctima de una mina anticarro colocada por los talibanes en Siah Washan (Afganistán), el cabo Cristo Ancor Cabello Santana recibió ayer la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo, en un funeral celebrado en el cuartel de La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria. Según trascendió durante la ceremonia, Cabello pidió ser bautizado poco antes de morir, mientras agonizaba en el Hospital de Role 2, adonde había sido conducido tras resultar mortalmente herido en el ataque.
El Príncipe de Asturias, que presidió el acto, se encargó de dar el pésame a la madre y los familiares del militar, que recibieron también la boina, la bandera que cubría el ataúd y la medalla concedida. Las autoridades nacionales -que ayer celebraban un Consejo de Ministros en la isla-, regionales y locales también saludaron a la familia de la víctima, que recibió de manera especial el apoyo de quienes fueron sus compañeros en el Regimiento Soria 9, con base en la isla de Fuerteventura.
El cabo pudo cumplir su deseo de recibir el sacramento del bautismo antes de morir. El capellán de la base de Herat contó que tenía prevista la ceremonia para esta misma semana, como le había solicitado el militar, una voluntad que adelantó el fatal destino de Cabello, por lo que lo hizo en los últimos momentos de su vida. También le administró el sacramento de la confirmación.
El cuerpo fue sepultado con la concha bautismal con la que fue cristianizado en Herat. El capellán le había comentado que su propósito era pedir una concha a Madrid para oficiar el bautismo, pero Cabello le dijo que él mismo tenía una que había comprado cuando hizo el Camino de Santiago.
El cabo, de 25 años, convivía con una mujer venezolana con la que había tenido su segundo hijo hacía pocos meses. Tanto ella como los hijos residen actualmente en Caracas, según fuentes militares.
«Morir fue su destino»
La ceremonia estuvo oficiada por el arzobispo castrense, Juan del Río Martín, que destacó el valor del militar, de quien dijo «morir fue su destino». Al mismo tiempo, no olvidó tener palabras de aliento para sus familiares, a los que recomendó: «No os sintáis solos» y les pidió tanta «fuerza» como fuerte era Cabello. «Vuestro hijo vive y vive eternamente con Dios, que nos creó para la vida, para la felicidad, no para la muerte y el vacío. Sed fuertes», resumió.


