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Abatido el líder insurgente que ordenó colocar la mina que mató al cabo español
Actualizado Sábado, 10-10-09 a las 12:15
Tan sólo cuarenta y ocho horas después del atentado contra el convoy español, las fuerzas especiales americanas y el Ejército Nacional Afgano lanzaban una operación contra el hombre al que todos señalan como el responsable de la muerte del cabo Cristo Ancor y de los distintos ataques sufridos por las fuerzas internacionales en la zona en los últimos meses. Gholam Reza Yahya y 25 de sus hombres perdieron la vida en una ofensiva que dio comienzo anoche y que se alargó durante toda la jornada con participación posterior española e italiana, según confirmaron fuentes policiales. La labor de las fuerzas españolas se limitó a “asegurar la zona” mientras se desarrollaba el asalto al fortín del líder insurgente, confirmaron mandos afganos a este periódico.
Yahya cayó en Guzra, el distrito donde era más fuerte, una zona que apenas dista unos minutos en coche de la base internacional en la que permanece desplegado el grueso de las fuerzas españolas. “Conforme nuestros vehículos iban acercándose al lugar señalado por los servicios de inteligencia un importante grupo de guerrilleros comenzó a disparar usando armas ligeras y lanzagranadas”, informó el Coronel estadounidense Wayne M. Shanks, quien añadió que fue preciso el apoyo aéreo para acabar con la resistencia de un líder insurgente por el que desde hace un mes se ofrecía una recompensa de cinco millones de afganis (70.000 euros al cambio, una autentica fortuna en este país) “vivo o muerto”.
El portavoz talibán, Samiullah Salhshor, confirmó que Yahya fue primeramente herido de gravedad y que poco después falleció. Extremo que ratificaron posteriormente a la agencia local Pajhwok varios miembros de la familia. Antiguo responsable de Obras Públicas en la provincia durante el primer mandato interino de Hamid Karzai, Yahya pasó en pocos meses de ser un funcionario de Kabul a formar su propio ejército y combatir la autoridad del gobierno central. Logró extender su radio de acción a decenas de aldeas y reclutaba jóvenes por la fuerza para su particular yihad contras las fuerzas extranjeras.
Recompensa millonariaLos americanos llevaban tiempo detrás de este comandante y pocos días antes de las elecciones del pasado 20 agosto –un proceso que Yahya amenazó con sabotear- lanzaron una primera operación en la que asesinaron a su hijo Zekria, de 25 años. La respuesta no se hizo esperar y la base de OTAN del aeropuerto fue atacada en dos ocasiones con cohetes, lo mismo que las oficinas de Naciones Unidas.
La última acción atribuida a este comandante por los mandos policiales afganos es la colocación de la mina que costó la vida al cabo español el pasado miércoles. Entre los ciudadanos de Herat la noticia de la muerte de Yahya se difundió con rapidez y en la ciudad se vivía una mezcla de satisfacción y miedo por las posibles represalias de sus aliados.
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