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Camps retrasa la adopción de medidas contundentes a las elecciones de 2011
El presidente de la Generalitat, ayer / ROBER SOLSONA
El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, no parece dispuesto a tomar medidas «contundentes», tal y como le reclamó la dirección nacional de su partido, al menos hasta las elecciones locales y autonómicas del año 2011. Así, al menos se lo transmitió a su jefe de filas, Mariano Rajoy, cuando se reunieron el pasado miércoles en el parador de Alarcón (Cuenca) donde se acordó también rebajar la tensión y unificar mensajes, según ha podido saber ABC.
Camps desea aguantar hasta el momento en que tenga que abordar la elaboración de las listas electorales para tomar medidas de carácter interno, que bien podrían suponer la salida de la candidatura autonómica al secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, del vicepresidente de la Generalitat valenciana, Vicente Rambla, o de ambos. Otra cosa es que el informe policial no judicializado lo acabe siendo y el calendario que se ha marcado Camps salte por los aires.
Breve alusión
Sólo así pueden entenderse las palabras de ayer de Mariano Rajoy durante su intervención ante el comité ejecutivo nacional del partido. El líder del primer partido de la oposición aconsejó «tranquilidad» y no actuar con «precipitación» cuando le dedicó al asunto apenas unos minutos. Rajoy estaba más interesado en hablar de la situación económica y de los últimos sondeos sobre intención de voto que colocan al PP por encima de los socialistas.
Camps no pudo escuchar las palabras de apoyo de su jefe de filas pues no acudió a la cita, cosa que lamentaron buena parte de los asistentes que esperaban una explicación del líder de los populares valencianos. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, señaló, en rueda de prensa que «no le daría la mayor importancia» a la ausencia de Camps, que estaba justificada en razones de agenda interna. Es cierto que no es la primera vez que Camps se ausenta de esta cita a la que tampoco acudieron el presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, ni el de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, entre otros,
También aseguró Cospedal, a preguntas de los periodistas, no sentirse desautorizada por Rajoy, y remitió una y otra vez a las palabras de éste de la semana pasada cuando se le interrogaba sobre la situación del partido en Valencia. «La dirección del PP ha hablado lo suficientemente alto y claro», defendió. También alegó que desde hace una semana «no ha habido más novedad» salvo el anuncio de la petición de constituir una comisión de investigación en el Parlamento Valenciano sobre financiación de partido.
Renuente a seguir hablando sobre una cuestión que hace trizas la estrategia política del PP, admitió haber hablado con Camps después de que el pasado lunes dijera aquello de las «medidas contundentes». «Suelo hablar con los presidentes autonómicos todas las semanas», explicó.
Parece que ayer funcionó el acuerdo de rebajar la tensión y de unificar mensajes. «Dijimos que Camps tenía que actuar con toda la libertad y de la forma que estimara más conveniente», reiteró tras una ejecutiva en la que, salvo Rajoy y Cospedal, sólo tomó la palabra, como viene siendo habitual en él, el presidente fundador del partido, Manuel Fraga, que se limitó a analizar las encuestas y lamentar la falta de seducción que el partido produce en el voto femenino.
Fraga no puso el contrapunto dentro de la reunión, sino fuera, cuando, en declaraciones a los periodistas en la puerta de la sede, dijo que en Valencia hay «problemas importantes». «Definitivamente, -agregó- no da la sensación de que ese asunto vaya muy bien», de ahí que interpretara como una forma de «ganar tiempo» que Rajoy y Camps se vieran a medio camino en terreno neutral.
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