
Un funcionario del aeropuerto de New Jersey aplica las nuevas medidas de control de EE.UU. a un pasajero recién llegado | AFP
Bruselas apuesta por endurecer los controles
El Ejecutivo comunitario reaccionó ayer con cautela ante la noticia del informe francés, que podría tener serias consecuencias en materia de seguridad en los aeropuertos.
Andrea Marisi, responsable de prensa del gabinete de Transportes, señaló a ABC que al margen del debate que se abrirá en torno a medidas adicionales de seguridad «esto va ser un argumento a favor de acelerar la nueva reglamentación europea en materia de líquidos en los aviones».
Las actuales normas, que limitan y especifican los líquidos que pueden llevar los pasajeros en los aviones, expiran en abril del año que viene. La mayoría de los Estados quieren aprovechar esa circunstancia para eliminarlas, pero Bruselas quiere mantenerlas aunque modificadas. La norma comenzó a aplicarse tras el intento frustrado por parte de un grupo islamista de atentar con explosivo líquido en varios aviones en 2006.
Andrea Marisi, responsable de prensa del gabinete de Transportes, señaló a ABC que al margen del debate que se abrirá en torno a medidas adicionales de seguridad «esto va ser un argumento a favor de acelerar la nueva reglamentación europea en materia de líquidos en los aviones».
Las actuales normas, que limitan y especifican los líquidos que pueden llevar los pasajeros en los aviones, expiran en abril del año que viene. La mayoría de los Estados quieren aprovechar esa circunstancia para eliminarlas, pero Bruselas quiere mantenerlas aunque modificadas. La norma comenzó a aplicarse tras el intento frustrado por parte de un grupo islamista de atentar con explosivo líquido en varios aviones en 2006.
Un informe secreto de los servicios de inteligencia franceses ha alertado al Gobierno de Nicolas Sarkozy de que la red Al Qaida ha introducido un nuevo «modo operativo» terrorista, con el uso de suicidas que portan en su cuerpo explosivos capaces de pasar los controles de los aeropuertos sin ser detectados.
La investigación arrancó con la colaboración de la Policía saudí, tras el intento de asesinato del viceministro del Interior saudí, Mohamed bin Nayef, ocurrido el pasado 28 de agosto. En el ataque, el príncipe Nayef, responsable de la lucha antiterrorista en el reino, sufrió milagrosamente sólo heridas leves, mientras que el terrorista de Al Qaida quedó destrozado tras estallar el artefacto que llevaba oculto en el ano.
Según el informe, al que tuvo acceso el diario francés «Le Figaro», el terrorista accionó el explosivo con su teléfono móvil cuando estaba conversando a pocos metros del dirigente saudí. El activista de Al Qaida, identificado por la red islamista como Abdulá Hasan Taleh Asiri en el comunicado en el que reivindicó el ataque, logró burlar varios controles de aeropuerto saudíes con el explosivo en su cuerpo.
«Terrorista arrepentido»
El ataque -uno de los más audaces de Al Qaida, y el primero que lleva a cabo contra un miembro de la familia real saudí- se produjo en una de las mansiones que el viceministro tiene en la ciudad portuaria de Yedah. El príncipe recibía la visita de ciudadanos, como marca la tradición al término del ramadán, y quiso entrevistarse con Asiri, que se presentó como terrorista arrepentido deseoso de obtener el perdón.
El informe francés, elaborado por la Dirección Central de Información Interior (DCRI), el nuevo organismo antiterrorista galo, y la Unidad de Coordinación de la Lucha Antiterrorista (Uciat), fue enviado según «Le Figaro» hace varios días al ministro del Interior, Brice Hortefeux. En él se alerta al Gobierno de que la red de Osama bin Laden «ha abierto un nuevo modo operativo» con el uso de explosivos «ingeridos, o más bien introducidos en el cuerpo como si fueran supositorios».
Para los dos servicios antiterroristas franceses, la nueva técnica terrorista -lejos de la clásica del cinturón de explosivos- tiene implicaciones para la seguridad ciudadana. El hecho de que los dispositivos actuales de detección de metales no sean capaces de localizar el nuevo ingenio letal abre «un desafío» a las estructuras de seguridad en los transportes públicos.
Mejor ni pensarlo
«Nuestros aeropuertos están equipados con detectores de metales -explicaba a «Le Figaro» un especialista de la Policía aduanera- pero en el caso del kamikaze saudí sólo hubiese sido eficaz el control por rayos X». El coste en dinero y tiempo de espera para los pasajeros de vuelos comerciales se dispararía hasta niveles impensables «pero es el único método eficaz de descubrir explosivos dentro del cuerpo humano».
Un experto español en lucha antiterrorista consultado por ABC considera que el sistema de rayos X «es el definitivo, pero lo realista es aplicarlo sólo a determinadas personas que levanten previamente sospechas». El control por rayos X en los aeropuertos ya se utiliza para detectar el tráfico de droga oculta en cavidades del cuerpo.
«Lo que parece claro tras el informe de los servicios franceses -añade la misma fuente- es que habrá más medidas complementarias a los actuales controles en los aeropuertos». Habrá una actitud de entrada menos tolerante hacia los pasajeros que piten al pasar por el arco, después de haber sido sometidos al expolio casi absoluto, y más prejuicios raciales. «Por desgracia los pasajeros de etnia árabe llamarán más la atención», concluye el especialista español que pide el anonimato.
Su móvil, por favor
Para el profesor Luis de la Corte, investigador en terrorismo, el caso del kamikaze de Jedah «no es sorprendente; los yihadistas se caracterizan por su capacidad de innovación: lo demostraron con el explosivo líquido en el intento del 2006, y siempre buscarán el modo de burlar los protocolos de seguridad de la policía».
¿Actuar no sobre el explosivo sino sobre el activador?. Un experto consultado por «Le Figaro» sugiere despojar de los teléfonos móviles a todos los pasajeros al entrar en la cabina, para evitar sucesos como el del suicida saudí. «Esa medida no tiene sentido -advierte el experto español en lucha antiterrorista- porque la tendencia en la aviación comercial es posibilitar el uso de los móviles en vuelo; y además se puede tener un mando a distancia en el portafolios» con el que accionar el «supositorio» explosivo.
«El tren y el metro no tienen apenas medidas de seguridad, pero desde el 11-S el sambenito se lo lleva la aviación», concluye resignadamente el mismo experto.


