Publicado Martes, 06-10-09 a las 22:27
El crítico Jordi Costa aseguró hoy que Alejandro Amenábar es «el Anticristo del cine y el 11-S del arte», ya que, según dijo, la figura del cineasta se ha convertido en «la punta del iceberg» de un fenómeno colectivo basado en «la forja, consagración y propagación vírica de un modelo cinematográfico» que se sustenta en el «simulacro de talento». En el acto, celebrado en el Café La Palma de Madrid y en donde también intervinieron el dibujante y coautor de la obra, Dario Adanti, y los humoristas Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, Costa afirmó que el argumento del tebeo «Mis problemas con Amenábar» (Glénat, 2009) surgió a partir de «dos o tres experiencias traumáticas» con el director de «Mar Adentro» (2004).
«Teníamos poco para empezar el cómic, porque contábamos con dos o tres anécdotas reales con Amenábar, pero realmente queríamos desarrollar una teoría sobre todo aquello que rodea la imagen de Alejandro Amenábar --aseguró Jordi Costa--. Queríamos crear un tebeo de humor, porque nos sentimos herederos de Bruguera, y pretendíamos hacer reír al personal».
Según explica el autor en el prólogo del tebeo, la personalidad de Alejandro Amenábar se sustenta en «el simulacro de talento, la competencia técnica y la asfixia de lo dionisiaco», tres pilares que le permiten «brillar» ante el público, quien concibe a Amenábar como «un buen chico que filma obras maestras».
Durante la presentación, Jordi Costa relató dos malas experiencias con el director que definieron su visión sobre Amenábar como persona y como artista, aunque debido a la «presión» social y al «influjo» del autor intentó hacer «borrón y cuenta nueva» para acercarse a su filmografía desde un nuevo punto de vista.
«Cuando coincidí con Amenábar en un Festival de Málaga, me encontré a un hombre reformado, que era todo fulgor y hermosura --explicó--. Pensé que igual era verdad que se trataba de un buen tío y bajé la guardia, pero ocurrió un proceso tan extraordinario que me convenció de que Amenábar era una forma absoluta de maldad». Según el dibujante Darío Adanti, esta supuesta «maldad» se justifica en las ideas del director con respecto al arte. «Yo no tengo ninguna opinión más en contra de Amenábar, sólo que con lo que hace gana mucho más que yo y, además, la gente le dice que le encanta, algo que yo no comparto en absoluto --apuntó--. La verdad es que Amenábar nos ha ganado en la vida real, porque tiene una cuenta corriente con muchos ceros en el banco».
Asimismo, Costa admitió que la obra «sentará mal a alguna gente», pero no cree que el cineasta se vea especialmente ofendido por la existencia del tebeo ya que, según el crítico de «EL PAIS», Amenábar «ni siente ni padece». «No apareceré con zapatos de cemento en el río Manzanares, aunque también quiero matizar que si fuera consciente de que Alejandro Amenábar fuera a llorar durante cinco días después de la publicación de este cómic, no lo hubiera realizado. Seguramente se irá silbando como hace siempre» explicó.
Una Obra «sana»
La historieta, que comenzó publicándose de forma periódica en la revista «Mondo Brutto», fue desarrollándose hasta que sus creadores decidieron publicar un álbum recopilatorio de 44 páginas. Según Costa, los lectores de la revista podrán leer un epílogo inédito que glosará de forma cómica la vida del director Nacho Vigalondo.
El director de «Los Cronocrímenes» (2007), quien asistió a la presentación del tebeo, aseguró que esta obra es «sana» porque «permite que los directores de cine estén abiertas a la crítica». Por otra parte, apuntó que la figura de Amenábar es «interesante» ya que el cineasta «intenta» bucear en el «cine de género». «Me gustaría que otros directores de cine en España se interesaran por estas vertientes», añadió.
Por su parte, el humorista Joaquín Reyes bromeó acerca de la filmografía de Amenábar y aseguró que se sentía «fatal» por el hecho de participar en la presentación del tebeo. «Yo me siento identificado con Amenábar porque soy cómico y mi carrera es fulgurante» concluyó.
La presentación del tebeo coincidió con el preestreno de la última película de Alejandro Amenábar, Agora (2009), que fue proyectada a las ocho y media de la tarde en los cines «Kinépolis» de Madrid. El film, que narra la llegada del cristianismo a la antigua Constantinopla, es la producción más cara de la historia del cine en España.

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