El mensaje de Lula ayer tras ganar Río fue claro: menos samba y más trabajar. Nunca había tenido tanto sentido. La imagen del presidente brasileño llorando como un niño en la rueda de prensa posterior a la votación (Pelé tampoco pudo contener las lágrimas) dará la vuelta al mundo. «Lo siento, me he frenado en la presentación, pero ahora ya no puedo evitarlo».
El presidente brasileño se abrió a todo el mundo y, desde el principio hasta el final, echó mano del pañuelo para secarse las emociones. «Es el día más emocionante de mi vida. Brasil necesitaba esto. Siempre hemos sido un país grande, feliz y creativo, pero esta extraordinaria oportunidad que da el COI nos va a hacer grandes de verdad».
A su lado, mientras, el alcalde de Río y el gobernador del estado, no dejaba de abrazarse y sonreír al resto de la delegación. Edoardo Paes exhibía como un trofeo la pluma que le había entregado la organización para firmar el contrato de realización de los Juegos Olímpicos de 2016. Mientras, Lula seguía a lo suyo y tiraba de emociones.
«Yo no estaré en el Gobierno en 2016, pero estos Juegos van a quedar como un legado para Brasil y Río. Nosotros fuimos un país colonizado y teníamos el complejo de ser unos pobres con poca relevancia. Esto debe cambiar. Hasta ahora Río aparecía en las páginas de sucesos; a partir de hoy tiene que empezar a salir en las de deportes y en las de alta sociedad».
Alegría a Rogge
La alegría del dirigente brasileño le llevó también a recomendar «un poco más de alegría» al hierático presidente del COI, Jacques Rogge. «Tienes que ser un brasileño más», le recomendó Lula.
A pesar del momento, también tuvo tiempo de acordarse de Zapatero y Obama. «El presidente español es amigo mío. Siempre le deseo lo mejor, pero cuando estaba en la presentación quería que le pasara algo malo o se equivocara», comentó entre risas. Sobre Obama, tampoco ahorró palabras. «No siento que le haya ganado. Él y yo no competíamos. Río ha ganado a Chicago... Y tengo que decir una cosa: si hemos ganado es porque teníamos el mejor proyecto. Nada más».
Mientras escuchaban sus palabras, deportistas como Pelé tampoco podía evitar las lágrimas. Él nunca disputó unos Juegos. Ahora ha conseguido llevárselos a su país.
Nadie pone en duda que Río ha sabido conquistar a los miembros del COI. Su alegría. Su forma de afrontar los grandes retos ha conquistado a los 106 miembros. Pero, sobre todo, la candidatura brasileña ha sabido jugar como nadie la baza de la ausencia de Juegos en su continente. Para la historia quedará el mapa que mostró Río en su presentación en la que salían decenas de puntitos sobre Estados Unidos y otros tantos sobre Europa, mientras que Suramérica estaba vacío. Eran los Juegos que se habían celebrado hasta ahora. Brasil ya tiene su primer punto.




