Viernes, 02-10-09
J. M. C.
Una vida sencilla, rutinaria, sin mayores sobresaltos que la dureza cotidiana y una afición: la pintura. Sobre esos baremos se mueve este filme sencillo, sin aspavientos, anclado en la tierra de la gente de a pie, esa que sólo aspira a seguir respirando con escasos retazos de felicidad en un existencia llena de sombras.
Dibujos sobre la pintura y su forma de plasmar la vida. De eso trata este trabajo corto pero sabroso, de la vida, del día a día en un pueblo donde reina la fundición, el ahogo y la escasez de perspectivas. Un retrato de escaso recorrido, pero bien trazado, sobre el dolor del crecimiento, de las frustraciones y de las tragedias que nos acosan. Bello intimismo a pequeña escala.


