Zapatero defiende los «impulsos fiscales extraordinarios» y Rajoy tacha las cuentas públicas de «catástrofe»
Mas ofrece a Montilla un frente común catalanista para evitar la subida fiscal
El líder de CiU, Artur Mas, ofreció ayer al presidente de la Generalitat, José Montilla, un frente común para evitar que el Gobierno suba los impuestos. En el marco del Debate de Política General que se celebra en el Parlamento catalán, el dirigente nacionalista instó a Montilla a utilizar los 25 diputados que el PSC tiene en el Congreso para frenar una presión fiscal que «constituye la preocupación de mucha gente y nos hará menos competitivos». El presidente autonómico rechazó la oferta y acusó a Mas de proponer una alianza «para hacer caer al PSOE y que Rajoy sea presidente». Montilla reprochó a CiU que no rebajara los impuestos cuando gobernaba.
Si la crisis es planetaria, la subida de impuestos también lo es. Este es el nuevo mensaje del Gobierno, transmitido ayer en primicia por el presidente Zapatero en el Pleno del Congreso, con eufemismos incluidos: «Hemos vivido una recesión que no ha tenido precedentes en sesenta años y todos los gobiernos, todos sin excepción, se han visto obligados a hacer impulsos fiscales extraordinarios y acuerdos extraordinarios de gastos. Esa es la obligación de un Gobierno ante las circunstancias cambiantes».
Los Presupuestos Generales del Estado de 2010, criticados desde la derecha y la izquierda, pasando por el centro, por sindicatos y patronal, centraron ayer el debate parlamentario. Y cuando los ministros socialistas se vieron en aprietos no dudaron en echar mano del «caso Gürtel» para lanzárselo a la cara del PP. Mariano Rajoy preguntó a José Luis Rodríguez Zapatero si las cuentas públicas servirán para sacar a España de la crisis. El jefe del Gobierno las defendió con ahínco, ante el escepticismo mayoritario de la Cámara: «Son los presupuestos adecuados para caminar hacia la recuperación y para garantizar la protección social de los españoles».
«Sus presupuestos son increíbles, es decir, no se pueden creer y son antisociales», le espetó Rajoy, quien advirtió que la subida de impuestos para «tapar el agujero que ha creado es otro disparate». «Es una catástrofe. Va a poner a España en una situación imposible», alertó. La réplica de Zapatero fue un reproche: «Una vez más, ni una idea, ni una propuesta ni un compromiso de arrimar el hombro».
El principal problema
A partir de ese momento arrancó el carrusel de la «Gürtel». La primera en recurrir a ese caso para defenderse fue la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. La portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, subrayó que con los presupuestos el Gobierno eleva a rango de ley «el fracaso de su política económica». «Certifican que son ustedes el principal problema de los españoles. ¿Se siente usted satisfecha?».
De la Vega riñó al PP por «criticar y predecir catástrofes», y también por subir impuestos allí donde gobiernan, como en Madrid. Dicho esto, desenvainó el «caso Gürtel» y acusó al PP de querer «tapar sus culpas, de poner velos de ocultación, de insidias a la Justicia y a la Policía». «Más valdría que aclararan sus propias cuentas y trataran de recuperar su maltrecha credibilidad», lanzó.
La veda se levantó. Uno detrás de otro, Manuel Chaves, Elena Espinosa y Alfredo Pérez Rubalcaba aprovechaban sus intervenciones para atacar al PP por la supuesta trama en Valencia. El vicepresidente tercero respondía una pregunta sobre la deuda histórica de Andalucía. Daba igual, al final lo dijo: «Y eso sí, debe quedarle claro, señora Báñez, que nunca vamos a pagar en trajes». «¡Muy bien!», gritó una diputada forofa.
La ministra de los Medios (Ambiente, Marino y Rural), de natural discreta, en el Congreso saca su genio. Así reaccionó ante las críticas del PP por la situación del campo: «El sector agrario no está hundido, está pasando por una crisis. Hundido está su partido y va a seguir estándolo con la actitud que mantienen, siempre negativa».
Quien más se explayó en el asunto fue el ministro del Interior. Primero afirmó que si le hubieran consultado habría dicho que premiaran a los policías de la «Gürtel», «aunque sólo sea por las infamias que han aguantado de ustedes». Acusó al PP de querer tapar sus casos de presunta corrupción y le aconsejó que tome medidas y deje de meterse con la Policía.


