
Muchos viajeros tuvieron que llegar a pie a la T4 porque los taxis no podían entrar en el aeropuerto
Principales reivindicaciones
Taxis «piratas». Denuncian una práctica que, según los taxistas, es habitual. Se trata de vehículos particulares y sin ningún tipo de control que van a cargar al aeropuerto de forma irregular. Cobran hasta 30 euros por persona.
Furgonetas ilegales.Actividad muy parecida a los taxis «piratas». Se anuncian, incluso en internet, como «mudanzas económicas». Los taxistas aseguran que algunos hoteles también usan coches particulares para sus clientes.
Falta de seguridad. El uso de estos transportes sin seguro y sin cobertura, conlleva, según los taxistas, graves problemas en caso de accidentes. Tampoco son tarifas oficiales. Se quejan de que la picaresca campa a sus anchas.
Caos y tensión. Mucha tensión. Fue lo que se vivió ayer en las terminales del aeropuerto de Barajas, especialmente en la T4. Cerca de ocho mil taxistas -según fuentes del gremio-, se concentraron en las zonas de llegada aeroportuaria para protestar contra el intrusismo y la competencia desleal. Seis mil se concentraron ante la T-4 y dos mil en la T-2. También hubo paros en Atocha, Chamartín y Méndez Álvaro.
El aeropuerto estaba literalmente tomado por la policía, tanto nacional como local y Guardia Civil desde primeras horas de la mañana. Impresionaba tanta presencia policial. Sin embargo, se explicó después que el de ayer, en Barajas, era un día especial puesto que, además de los vuelos habituales, despegaban por la mañana los dos aviones con la delegación de Madrid 2016 hacia Copenhague, donde mañana se elige la ciudad sede de los Juegos Olímpicos de ese año.
«No se trabaja»
La manifestación de taxistas llevaba consigo, como es lógico, que durante esas dos horas programadas de protesta no se trabajara. Por lo tanto, también fueron dos horas de paro. Antes de las diez de la mañana ya había conductores en la T4, la más concurrida. Nervios porque no llegaba a tiempo la pancarta de la cabecera. Poco a poco, se fueron incorporando taxistas que, por cierto, dejaron sus vehículos aparcados en las cunetas de las carreteras de acceso al aeropuerto. Angelines, la sargento de Policía Local destinada en el aeropuerto, trataba de poner orden. El mundo del taxi la tiene mucho cariño y respeto.
Uno de los momentos más conflictivos fue cuando una veintena de taxistas increpó al presidente de la Asociación Gremial, José Antonio Parrondo. Pedían su dimisión «porque esto había que haberlo hecho antes», decían. También se cuestionaba la legalidad de su mandato, que él negaba. Hubo una pelea y se llegó a las manos. Los agentes utilizaron la fuerza para separarlos.
La tirantez fue en aumento: taxistas contra taxistas,abucheos a los pocos que se atrevían a trabajar, piquetes para evitar el paso de los que no participaban en la protesta, pedradas y lanzamiento de objetos contra los taxis que querían cargar clientes y, sobre todo, contra las furgonetas y los «taxis piratas».
Unidos tras treinta años
La policía no llegó a cargar pero sí tuvo que emplearse a fondo para evitar altercados y peleas entre los propios manifestantes y entre éstos y los conductores de los vehículos piratas. No hubo detenciones, según fuentes oficiales.
Era la primera vez en treinta años que las cuatro asociaciones representativas del sector unían sus fuerzas para protestar. «El trabajo, con la crisis, se ha reducido más de un 35 por ciento. La picaresca ha resucitado. Por eso, hay más vehículos «piratas», furgonetas que cargan, competencia desleal, incluso autobuses con autorización oficial», comentaba Francisco Esteban, presidente de la Agrupación General de Taxistas de Madrid. Un colega, a su lado, aseguraba que «hay hoteles con sus propios coches para trasladar clientes al aeropuerto y los porteros se llevan una comisión. Pero, claro, eso hay que demostrarlo».
Los taxistas aseguran que ni el Ministerio de Fomento, ni la Comunidad de Madrid ni el Ayuntamiento de la capital «hacen un mínimo intento por solucionar el intrusismo y la competencia desleal. Sin embargo, desde la Policía Municipal se insistía en que, desde enero a septiembre, se han realizado 441 controles en Barajas y se han producido 221 denuncias.
Un grupo de taxistas increpa a un compañero que sí trabajaba. En el centro, un taxi con los cristales rotos tras recibir una pedrada de sus colegas. A la izquierda, otro taxista lanza un objeto al coche que salía ocupado



