Semanas antes, el propio presidente del Gobierno enmendaba la plana a su vicepresidenta económica, entonces muy poco partidaria de la ecotasa
La «flexibilidad» en política económica, según definición del propio José Luis Rodríguez Zapatero, amenaza con convertirse en patológica por lo que se refiere a la ecotasa. Comenzó la vicepresidenta Elena Salgado asegurando que ella no era partidaria; la corrigió al día siguiente Zapatero, ante Sarkozy en París, afirmando que le gustaba la idea; se adaptó la vicepresidenta económica, que hizo la propuesta suya y se sumó entusiasta Manuel Chaves el jueves en el Foro ABC. Pues bien, ayer el ministro de Industria, Miguel Sebastian, dijo «no creo que vaya a haber ecotasa» horas antes de que Salgado le enmendara la plana asegurando a puerta cerrada ante el Grupo Socialista que eso «se tratará» en la tramitación de la Ley de Economía Sostenible. No sólo esa tasa, disuasoria del consumo de fuentes de energía que emiten CO2. También habrá incentivos fiscales «positivos».
El Grupo Socialista despidió a la vicepresidenta con una ovación tras explicar ésta el detalle de los Presupuestos 2010. Varios parlamentarios le transmitieron un mensaje claro: en palabras de la diputada por Ciudad Real, Clementina Díez de Baldeón, hay que gravar más a las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav), donde se esconden grandes fortunas, para hacer digerible al «mileurista» el incremento del IVA o la eliminación de los 400 euros de deducción.
Junto a Díez de Baldeón, se posicionaron los diputados de la corriente Izquierda Socialista (IS) Manuel de la Rocha y Juan Antonio Barrio de Penagos, así como el ex secretario general del PSOE en Castilla y León, Jesús Quijano, según las fuentes consultadas por ABC. Barrio defendió gravar más no sólo la liquidación de operaciones -igual que en fondos de inversión, los primeros 6.000 euros de plusvalía pasan a tributar al 19%, y el resto al 21%-, sino elevar la tributación del beneficio de la Sicav, del 1 al 2% en el impuesto de sociedades. Jesús Quijano pidió, además, diferentes gravámenes al capital en función de su origen.
Salgado no rechazó de plano la propuesta genérica de gravar más las Sicav. Es más, varios de los consultados sacaron la conclusión de que tanto eso como mantener la deducción de 400 euros para rentas bajas, son «armas» que se reserva el Ejecutivo en su negociación con IU y ERC.
Txiki Benegas puso la nota de humor al asegurar que aunque él pertenece a la «vieja guardia», está de acuerdo con los presupuestos que ha remitido el Gobierno.


