Álex de la Iglesia salió a la puerta de la Academia de Cine para recibir a Fernando Trueba
El cine español apostó por Fernando Trueba para tratar de traerse un nuevo Oscar para la colección (y el Ariel de la Academia de México), que crece a buen ritmo pese a los rigores internos de la crisis. Como en tiempos del reinado de Garci, los cerca de 1.200 electores prefirieron la acreditada experiencia del director de «Sal gorda» («Belle époque» ganó en 1994) frente a los «Gordos» de un casi debutante Daniel Sánchez Arévalo -cuyo tema, sin duda, habría sido bien entendido en EE.UU.- y al «Mapa de los sonidos de Tokio», de Isabel Coixet, que contaba en su reparto con Rinko Kikuchi, quien ya perdió el premio a la mejor película subtitulada con «Babel». El 2 de febrero se sabrá si «El baile de la victoria» hará trasnochar a los aficionados que quieran ver la gran gala del 7 de marzo.
Tras la poco ceremoniosa, por fortuna, apertura del sobre, a cargo de Pilar López de Ayala, un relajado Fernando Trueba apareció en la sede de la Academia de Cine junto a Abel Ayala, uno de los actores de su última película. «Es una gran alegría», declaró el director, quien llevaba siete años apartado del cine de ficción. «Cuando una película aún no la has estrenado, sobre todo, la reacción de la gente es importantísima. La elección quiere decir que le ha gustado a tus compañeros. Que te hayan elegido para representar al cine español es un honor. Quiero dar las gracias a la gente que nos han votado y la que no también, por votar».
Estreno el 27 de noviembreLa cinta, que todavía no tiene distribuidora americana, se estrenará en España el próximo 27 de noviembre, aunque ya ha sido exhibida en el pasado festival de cine de San Sebastián y en diversas sesiones en la sede de la Academia. «Hemos hecho muchos pases y las tres se han visto muchísimo», comentó Álex de la Iglesia. El presidente del cine español dijo que esta vez no había querido votar por el cargo que ocupa. «Tengo todo el derecho del mundo, pero como estoy tan implicado con los proyectos y las personas, soy muy amigo de todos ellos, he preferido no hacerlo», afirmó, antes de admitir, aparentemente en broma, que de todos modos nunca elegían la película que él votaba.
Sobre el proceso electoral, De la Iglesia explicó que «los designios de los miembros de la Academia son inescrutables». «Yo votaría a la mejor», añadió. «Intentar elucubrar la película que más conviene para los Oscar es un ejercicio extraño y confuso. Creo que la gente ha votado la que consideran la mejor».
Fernando Trueba, por su parte, no aludió de forma explícita a las malas críticas recibidas en el festival de San Sebastián, pero hizo un balance ecuánime de la situación: «A veces recibes premios, otras veces pedradas, y en ocasiones las dos cosas». También dejó pistas sobre lo poco estresado que se siente ante lo que se le viene encima. «Estar nominado al Oscar no es un trabajo. No tienes que ir allí y la película no se puede promocionar, hay unas reglas muy estrictas. Lo que se hace son proyecciones porque los que votan tienen que haber visto todas las películas candidatas. Cuando me nominaron por «Belle époque» coincidió que estaba allí promocionando la cinta, que se había estrenado esos días».
El realizador madrileño aseguró que estaba ilusionado con la posibilidad de volver a ganar: «Apetece, como a todo el mundo, que te nominen y te den el Oscar. Y si no, también, porque estamos contentos con lo que hemos hecho». Resignado a la competición, admitió asimismo que «todo es una carrera. La vida es una carrera, por suerte o por desgracia. Aunque no corras, estás corriendo».
Como una montaña rusaTrueba contó, no obstante, alguna anécdota de su primer Oscar, que ilustra los nervios que se pasan. Poco antes de la ceremonia de 2004, coincidió en los servicios con Ang Lee. «Los dos estábamos demacrados. Si nos hubiera visto un espectador, habría dicho: los dos son de la misma raza: verde. Es angustioso, como una montaña rusa, yo, que no voy al parque de atracciones porque tengo vértigo».
En todo caso, «lo difícil es hacer una película que le guste a la gente», sentenció el director, «que tenga emoción, corazón, que os llegue. Lo demás no depende de ti».




