The Washington Post elabora una guía para sus periodistas sobre el uso de las redes sociales
Actualizado Lunes, 28-09-09 a las 17:36
The Washington Post ha elaborado una guía sobre la estrategia que deben seguir sus periodistas en las redes sociales. De este documento se ha referido el defensor del lector Andy Alexander en su blog y la publicación paidContent ha obtenido el texto completo con todas las indicaciones, algunas de ellas con un alto componente ético.
La guía se basa en tres puntos:
-Cómo debe usar la redacción Facebook, Twitter y otras redes sociales. Las redes sociales son medios de comunicación y una parte de la vida cotidiana. Y, además, pueden ser herramientas muy valiosas en la recopilación y difusión de noticias. Pero también tienen muchos peligros. Los periodistas del Washington Post tienen que saber que al usar este tipo de recursos lo están haciendo como profesionales del periódico.
-Utilizar las redes sociales como herramientas para informar. Cuando se usan redes sociales como Facebook, LinkedIn, MySpace o Twitter para informar, «debemos proteger nuestra identidad profesional». Los periodistas del Washington Post «deben ser precisos y transparentes sobre nuestras intenciones cuando participamos [en ellas]. Debemos ser concisos cuando describimos quienes somos y qué información proporcinamos».
«Al utilizar estas redes, nada de lo que hacemos debe poner en duda la imparcialidad de nuestras noticias. Nunca debemos abandonar las directrices que rigen la separación de la información y de la opinión, la importancia de la realidad y la objetividad, el uso apropiado del lenguaje y el tono, y otros sellos distintivos de la marca del periodismo. Nuestra información digital tienen que reflejar nuestra reputación profesional y de todos los que [trabajan] en The Washington Post. Asegúrate de que tu patrón de uso no sugiere, por ejemplo, que tú estás interesado sólo en gente con una visión particular de un tema o un asunto».
-Emplear las herramientas de las redes sociales por razones personales. Todos los periodistas del Washington Post renuncian algunos de los privilegios personales de los ciudadanos. Los profesionales del periódico deben admitir que «el contenido asociado a ellos en una red social es, a efectos prácticos, el equivalente de lo que aparece debajo de los subtítulos que aparecen en el periódico o en nuestro sitio web».
«Lo que se hace en las redes sociales se tendría que presumir que está a disposición del público, incluso si se ha creado una cuenta privada. Es posible utilizar controles de privacidad en línea para limitar el acceso a información sensible. Pero los controles son sólo un elemento de disuasión, no un aislante absoluto. La realidad es simple: Si no quieres que algo se encuentre en línea, no los pongas allí».
«Los periodistas del Post deben abstenerse de escribir, tuitear o postear cualquier cosa, -incluyendo fotografías o vídeo- que pueda ser percibido como un reflejo de políticas, prejuicios raciales, sexistas, religiosos o de otro tipo o favoritismos que podrían utilizarse para dañar nuestra credibilidad periodística». Además, los periodistas tampoco deberán participar en redes sociales vinculadas a apoyar o tener un especial interés por los temas que cubren, a menos que se permita la supervisión de un editor.
Los profesionales del periódico no deben aceptar regalos «virtuales» de causas políticas o partidistas y tienen que supervisar la información publicada en sus propios. «Las páginas personales online no son lugar para el debate de cuestiones internas relacionadas con los valores de la redacción como son las fuentes, la publicación de historias, las decisiones para publicar o no un determinado tema, astuntos personales y asuntos profesionales que tengan que ver con sus compañeros. Lo mismo tiene que hacerse cuando se trate de opiniones o información sobre cualquier actividad de negocio de la compañía, tales como páginas y sitios web que no deberían utilizarse para criticar a la competencia».

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