El escritor libanés publica «El desajuste del mundo», su diagnóstico sobre los males intelectuales, económicos, financieros y climáticos de nuestra sociedad
Amin Maalouf: «Es necesaria la universalización de los valores éticos»
El escritor Amin Maalouf, hoy, en Madrid / IGNACIO GIL
Actualizado Lunes, 28-09-09 a las 19:00
Ha querido el destino que Amin Maalouf, uno de los grandes escritores árabes de la actualidad, visitara Madrid un 28 de septiembre, el mismo día que hace 39 años fallecía Nasser, el presidente egipcio, uno de los padres del panarabismo y una de las referencias de la política árabe. Un tipo de estadista y de político a los que, a pesar de sus errores, el propio Maalouf echa de menos hoy, en estos tiempos en los que «el mundo árabe vive un momento muy difícil y está en plena regresión, con una preocupante ausencia de liderazgo, ya que sus dirigentes no tienen legitimidad ni credibilidad».
Maalouf, libanés de origen católico, afincado en Francia desde la guerra de 1975, reconocido novelista, autor de títulos de éxito y hondo calado cultural como «León El Africano», se ha guarecido en esta ocasión en la trinchera del ensayo para escribir «El desajuste del mundo. Cuando nuestras civilizaciones agonizan» (Alianza Editorial).
Un libro en el que apunta varios de los males de nuestra época malherida por los desajustes intelectual, económico, financiero y climático. Un diagnóstico sin duda desasosegador: «La especie parece haber llegado a un umbral de incompetencia ética. Mi preocupación es la de un adepto de la Ilustración que ve cómo las Luces oscilan, se debilitan y, en algunos países, está a punto de apagarse».
Amin Maalouf apunta los males y enfermedades, pero tampoco él está en posesión de ninguna panacea salvadora. Sí esboza, algunas urgencias, que pasan por «la necesidad de universalización de los valores éticos, algo en lo que Occidente está fallando», porque «no se pueden defender unos derechos para Occidente y no hacerlo para el resto del mundo. Urge que nos familiaricemos con las culturas de los demás para mantener la paz y la armonía entre todos».
Pensar el mundo desde la culturaMás que de alianza, Maaoluf habla y recomienda respeto, conocimiento y cultura, mucha cultura, entre las civilizaciones: «Sí, es imprescindible. Hay que volver a pensar el mundo desde la cultura. Si no hay cultura, no podremos conocer a los demás. Invertir en cultura es invertir en paz». Maalouf cree que la democracia es «exportable», pero para ello no piensa que «necesitemos un imperio para difundirla. La democracia puede exportarse pero no por la fuerza, sino con respeto y con la dignidad del otro, no con ejércitos de ocupación».
El conflicto de Oriente Medio tampoco escapa a su análisis, evidentemente: «Obama hizo un buen discurso en junio en El Cairo, pero yo estoy impaciente y me siento desilusionado, sólo se dan vueltas y vueltas, y apretones de manos vacíos. Creo que hay espacio para todo el mundo pero hace falta un acuerdo y verdadera voluntad, porque, sin duda, es un problema que está envenenando tanto el mundo árabe como las relaciones entre Occidente y ese mundo árabe».
El autor de «El viaje de Baldassare» tiene, asimismo, meridianamente claro que «la situación de las mujeres árabes no es aceptable», y de forma rotunda y tajante sentencia que en cuanto al problema del velo y el integrismo en Europa «no se debe aceptar que los hijos de los inmigrantes sean víctimas de una tradición retrógrada. Los inmigrantes tienen el mismo derecho a una vida libre que los ciudadanos nativos. Lo primero es el respeto a cualquier persona y no a las tradiciones».

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