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Es el peor resultado para los socialdemócratas del SPD desde que se fundó la República Federal en 1949
Actualizado Lunes, 28-09-09 a las 11:28
Cambio de gobierno en Alemania, pero siempre con Merkel. Cuatro años después de probarla, hoy le han dado el gobierno que la canciller había deseado en 2005: Democristianos y liberales han ganado las elecciones, sepultando al partido Socialdemócrata en un mínimo histórico y mostrando el fin de la bipolaridad y un centro urbanita cada vez más amplio y heterogéno.
Los votantes alemanes no se han arredrado ante la crisis y respaldan reformas que prometen agilizar y flexibilizar el modelo alemán. La Unión Democristiana (CDU/CSU) de la canciller alemana se ha impuesto con un 33,5%, más de 10 puntos por encima del Partido Socialdemócrata (SPD), que con un 23,3% pierde 8 puntos y se desploma hasta niveles nunca vistos.
Las elecciones muestran una apertura del espectro político, que cuenta ya claramente con cinco partidos en lid. Con un repunte de 6 puntos hasta un 14,6%, el partido Liberal (FDP) ayudó determinantemente a la canciller a asegurar esta segunda etapa, mientras los Verdes sumaron un esperado 10,2%, siendo superados por primera vez por la nueva formación La Izquierda (12,9%) que aúna a los ex comunistas del Este y a una escisión combativa y populista del SPD. Al cambio social hay que añadir la irrupción, por primera vez, del emergente Partido de los Piratas, con un 2%, que para algunos politólogos representa un fenómeno político de seria consdieración.
El resumen mostraría una nueva Alemania en ciernes, que no se ha arredrado ante la crisis global y ofreció el gobierno a su primer ejecutivo de centro-derecha desde la era Kohl, hace 11 años. Distintas voces de economistas y empresarios se hicieron oir en pro de una serie de reformas radicales, en el ámbito financiero, fiscal, sanitario.
Pero la participación, anteriormente en un 77%, se ha visto reducida a un 72% y el resultado arroja las cifras históricamente más bajas para ambos grandes partidos que se llaman populares, CDU y SPD, incluída en la primera la CSU bávara, que pierde 8 puntos y cuyo declive no parece tocar fondo. “Lo que hemos hecho (hoy) es grande”, dijo sin embargo una exultante Merkel, mientras su rival socialdemócrata admitía “un día amargo”.
Una mayoría absoluta fina, pero suficiente

La mayoría absoluta de conservadores y liberales es fina, pero suficiente, y sigue a una campaña centrada en una reducción de impuestos para salir de la crisis económica y el aplazamiento del parón nuclear para enjugar la crisis energética. Una vez cerrada la etapa de consenso de la gran coalición, la nueva era política preanuncia también una de mayor confrontación, como avisó la líder verde Claudia Roth: “van a tener la oposición que se merecen”; el candidato socialdemócrata, Frank Walter Steinmeier, anunció que asumirá la jefatura del grupo del SPD, lo que le evitaría un desafío inmediato desde dentro de un partido frustrado y en crisis. Su presidente, Franz Müntefering, anunció para un futuro “mucho movimiento en el horizonte del partido”.
El pobre resultado el SPD, calificado de “catástrofe sin precedentes”, pone fin a una rara aunque constructiva experiencia de gobierno entre los grandes rivales de la política alemana. Un conocido politólogo explicaba la derrota socialdemócrata por el “gran dilema en que se ha encontrado: ha querido hacer una campaña desde fuera de la coalición de gobierno” en la que ha compartido responsabilidades, “al tiempo que pretendía cobrar los méritos de la misma”. En la sede del SPD, el alcalde de Berlín Klaus Wowereit convenía que “desde la oposición podremos afilar más nuestro perfil”.
El día tenía otras dos importantes anotaciones electorales, Brandenburgo y Schleswig-Holstein elegían a sus parlamentos federados, y contrariamente a la media lo hicieron con un aumento de un 8% y de un 10% respectivamente de participación. La primera supuso un respaldo del actual presidente, el “buen brandenburgués” Matthias Platzek (SPD) que ha visto un aumento de La Izquierda y la desaparición de la extrema derecha (DVU) pero dijo reservarse la decisión sobre mantener o cambiar la actual coalición con la CDU. En el mar del Norte, cuya gran coalición se vino abajo por cuestión de caracteres, el primer ministro Carstens esperaba alcanzar la mayoría suficiente para cambiarla por una CDU-FDP.
«Hemos logrado el objetivo buscado»

La canciller apareció más sonriente que nunca, “hemos logrado el objetivo buscado”, y anunciando su determinación de ser “la canciller de toda la gente, para que le vaya mejor al país”. Pero notando el declive, asguró que trabajará porque la CDU “siga siendo el gran partido popular”. Merkel felicitó al FDP y aseguró que se entenderán bien, aunque subrayó la ventaja de la CDU para acallar temores liberaloides: la CDU “impondrá su acento social”. El dirigente liberal, Guido Westerwelle, corona un éxito importante tras 12 años en la oposición y se anunció que Alemania tendrá “un sistema fiscal más justo, mejores posibilidades educativas y respeto a los derechos cívicos y humanos de todos”.
Es reseñable asimismo la relevancia de la nueva fuerza La Izquierda, que crece hasta un 12% y se sitúa como cuarta fuerza. El dirigente de su facción ex comunista, Gregor Gysi, lo explicó porque el SPD se habría “convertido en una segunda CDU, se ha des-socializado” y anunció que la próxima legislatura vería por fin una reunificación de SPD e Izquierda en una coalición, “se demuestra que la cuestión social sigue siendo primordial para los alemanes”.
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