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El primer ministro portugués, José Sócrates, dijo que su Partido Socialista (PS) logró una "victoria extraordinaria" en las elecciones legislativas de hoy, que ganó con el 36,5 por ciento de los votos, aunque perdió la mayoría absoluta.
Sócrates anunció que esperará los contactos con las fuerzas políticas que debe hacer ahora el presidente de la República, el conservador Aníbal Cavaco Silva, y "realizara las consultas necesarias para formar Gobierno". Escrutado el 99,5 por ciento de los sufragios, el PS saca más de seis puntos de ventaja a su principal rival, el Social Demócrata (PSD, centro-derecha), que obtiene el 29 por ciento de votos, aunque gana tres diputados frente a la veintena larga que pierden los socialistas.
Con menos de los 116 diputados necesarios para tener la mayoría absoluta, los socialistas necesitan coaligarse con otras fuerzas políticas para tener estabilidad en el Parlamento. En caso de querer gobernar en minoría, deberán realizar pactos puntuales para llevar a cabo sus propuestas.
Sin sorpresas
"El pueblo habló y habló bien claro, el Partido Socialista fue escogido de nuevo para gobernar Portugal" afirmó Sócrates en una alocución rodeado por sus seguidores, que le interrumpían con gritos de victoria. Un mes antes de la campaña todo indicaba que la noche electoral estaría mucho más reñida entre las dos principales fuerzas políticas portuguesas y acabó por ser una jornada sin demasiadas sorpresas.
Desmovilización del centro derecha
Mucho movimiento a las puertas del Hotel Altis de Lisboa, donde se reúnen los socialistas en noche electoral, vaticinaba la victoria de José Sócrates. A pocos metros de distancia, en el hotel Sofitel, se preparaban las salas para los miembros del partido conservador. El movimiento de cámaras, medios y personas era inferior, y en cierto modo, se respiraba ya la derrota, faltaba saber si por poca o mucha distancia. La euforia contenida de los socialistas frente a un pesimismo disimulado del centroderecha dejaba poco margen para dudas. “Puede ser una noche difícil”, afirmaban a ABC miembros de PSD a la espera de conocer los resultados, asegurando que tras cuatro años en la oposición “resulta duro prepararse para otros cuatros”.
Jornada electoral sin incidentes
Fue una jornada electoral sin incidentes, con todos los candidatos a primer ministro apelando al voto a los portugueses. La noche anterior, el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, recordó que estas elecciones “cobran una particular importancia por la crisis internacional y la delicada situación económica en la que Portugal se encuentra“. La participación a las cuatro de la tarde rondaba el 43%, cuando en el 2005, a la misma hora, habían votado el 50 % de los inscritos. Al cierre de los colegios electorales, las primeras estimativas indicaban una abstención entre el 36 y el 41% frente al 35 % registrado en el 2005. Los partidos lamentaron la baja participación en estos comicios en los que estaban llamados a las urnas 9,4 millones de portugueses, 600 mil más que en las últimas elecciones.
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