Rajoy y Feijóo, en el mitin de esta mañana en Silleda / EFE
Actualizado Sábado, 26-09-09 a las 23:13
El «veranillo de San Miguel» se hizo notar en el Recinto Ferial de Silleda, regalando un día para discursos al aire libre puramente estival. Más de 15.000 asistentes, algunos de los cuales no se quedaron finalmente al banquete popular de pulpo y empanada, abarrotaron un escenario sobre el que todos los intervinientes consiguieron aguantar con chaqueta, de la que se despojaron en el instante mismo en que bajaron. Salvo Rajoy, que por aquello de cerrar los discursos tuvo que soportar estoicamente los más de veinte grados que caían ayer en Silleda enfundado en su americana. Los «platos rotos» los pagó su alocución, que acortó para librar al respetable de la calorina.
Fue también un día de paradojas, ya que por primera vez no abrió las intervenciones el portavoz local, un José Fernández Viéitez desaparecido públicamente desde que comenzó a tomar forma la posibilidad de una moción de censura en Silleda con la oposición de las direcciones regional y nacional del partido. Nadie se refirió ayer a este tema, aunque el responsable provincial de Pontevedra, Rafael Louzán, deslizó un «estamos trabajando por recuperar las alcaldías de la provincia», un mensaje lanzado en una coyuntura de preparación para las elecciones municipales pero apto para interpretaciones.
El protagonismo de la jornada recayó en el presidente de la Xunta. Alberto Núñez Feijóo regresaba a Silleda tres años después de ser elegido sucesor de Fraga. Entonces «hacía frío» y estaba en la oposición, ahora "hace calor" desde el Gobierno de la comunidad. «Yo llevo cinco años en la oposición y sé qué es el frío», replicó con ironía Mariano Rajoy, «pero ya noto que cambia la temperatura, porque vamos a ganar las próximas elecciones generales».
Feijóo acaparó todas las atenciones, sobre todo cuando se refirió a quienes lo sitúan «como el favorito de Rajoy». «Rajoy lo que tiene es favorita», respondió, «y es Galicia», y el presidente nacional del partido le recogió el guante, «aquí es donde pago mi cuota de afiliado, Louzán me la reclama todos los meses». Tras el baño de masas, pitanza con mesa corrida, vino del país y empanada, kilos y kilos de empanada.


