La campaña de los socialistas para intentar explicar mejor su subida de impuestos ha comenzado. La vicepresidenta Salgado aseguró ayer en el Congreso que los «ajustes fiscales» que prepara el Gobierno «sí van a afectar a los trabajadores, pero para su beneficio». Según apuntó, «el incremento de la recaudación va a resultar esencial para poder pagar las prestaciones de desempleo, garantizar el gasto social y la ayuda a los más desfavorecidos». No se sabe si las explicaciones de Salgado convencieron a los suyos, sobre todo a los más críticos, pero sí fue evidente el enfado del PP: «No sabía que venía usted aquí a burlarse del histórico comportamiento de los impuestos», le reprochó Ramón Aguirre.
Las ausencias de José Luis Rodríguez Zapatero (en Estados Unidos) y María Teresa Fernández de la Vega (de baja), situaron a Salgado como principal paragolpes del Gobierno ante la oposición en una de las sesiones de control más aburridas de la legislatura. La mitad de los diputados optó por no ir al Congreso, si bien es cierto que a primera hora faltaron más del PP que del PSOE. Muchos populares pensaban que, al no estar De la Vega, no habría la pregunta habitual de su portavoz. Pues se equivocaron.
Santamaría cambió por una semana de rival y dirigió su cuestión a Salgado. «Le voy a hacer la pregunta que muchos diputados socialistas están deseando hacer, pero ninguno se atreve. ¿Cuándo van a dejar ustedes de improvisar?». La vicepresidenta segunda del Gobierno, que apenas se inmuta en los debates, se atrevió a comparar la situación de España con la Francia de Sarkozy y la Alemania de Merkel y soltó una de sus grandes frases: «Lo que ustedes llaman improvisar, nosotros lo llamamos dialogar y consensuar». La portavoz del PP le recordó que Francia con Sarkozy crece y Alemania con Merkel también: «Nosotros estamos en recesión con José Luis Rodríguez Zapatero».
Un «ajuste fiscal»
También CiU preguntó a Salgado por la subida de impuestos, o «ajuste fiscal», como dice el Gobierno. «¿Cuándo van a bajar los impuestos a los autónomos y comerciantes que tributan por módulos?», preguntó Josep Sánchez Llibre. Salgado eludió hábilmente comprometerse a nada.
La vicepresidenta aprovechó las cinco preguntas de la oposición para propagar el mensaje favorito de Zapatero. «Nosotros vamos a solicitar a los ciudadanos un esfuerzo moderado para poder compensar a aquellos que están sufriendo más los efectos de la crisis».
A las diez de la mañana, una hora después de abrirse la sesión, el aspecto del hemiciclo era aún más desolador. Apenas una cuarta parte de los diputados seguían las preguntas. Cuando Bono levantó la sesión a las 11.45, sólo quedaba un puñado de sus señorías en los escaños. Hoy no habrá Pleno, por falta de actividad legislativa del Gobierno.
La semana que viene estará dominada por los Presupuestos. Uno de los protagonistas será Joan Ridao (ERC), a quien Zapatero ha citado en La Moncloa. ERC ya ha anunciado que no quiere ser la «salvadora» de los Presupuestos de la crisis a un año de las elecciones en Cataluña.

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