Después del ataque coordinado a nivel mundial de todos los países contra los «bonus» de los directivos del sector bancario le ha tocado el turno al precio que cobran las entidades por las cuentas corrientes. La Comisión Europea publicó ayer un estudio que deja en mal lugar a la banca europea en general, a la que acusa de opacidad y precios elevados en materia de comisiones.
En el caso de España el informe es bastante demoledor porque asegura que los bancos de nuestro país son los segundos más caros de todo el Viejo Continente, con 178 euros de media de coste anual por el mantenimiento de una cuenta bancaria, sólo superado por Italia, donde hay que pagar 253 euros al año de media por tener una cuenta en un banco.
Además, Bruselas reprocha a las entidades españolas estar por debajo de la media europea en materia de transparencia de comisiones, como lo demuestra el hecho de que las personas que han realizado el informe han tenido que contactar con las entidades para completar o aclarar la información que dan en sus páginas web.
En cuanto al uso de los medios electrónicos de pago, España está entre los que los usan, un 75% del total, aunque el número total de operaciones bancarias está por debajo de la media europea. Según una encuesta realizada por «Eurobarometer» en 2008 el 27% de los españoles tuvo dificultades para comparar las ofertas de cuentas bancarias de las entidades.
La comisaria europea de Protección del Consumidor, Meglena Kuneva, alertó además ayer sobre un peligro común en toda la banca europea, como es la falta de confianza de los consumidores en los consejos de inversión que proporcionan dados los conflictos de intereses, que suponen más comisiones a cambio de «vender» determinados productos.
En cuanto a soluciones, la verdad es que Bruselas dio pocas ayer, al margen de alertar a los consumidores. La CE recordó que son las autoridades de cada país las que deben vigilar el cumplimiento de la normativa europea, en este caso la Directiva Europea sobre Prácticas Desleales, que prohíbe cualquier actuación que conduce a los consumidores a error.


