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El que los ciudadanos no sepamos exactamente lo que pagamos por los servicios bancarios no es casual sino que muchas entidades se han empeñado en Europa en que ésto sea así, según un informe que tiene previsto presentar hoy la Comisión Europea sobre el sector.
Sin embargo corren malos tiempos para los bancos ya que muchos de ellos han tenido que ser rescatados con dinero público para evitar la quiebra, lo que da tanto a ciudadanos como a la Comisión Europea la altura moral como para analizar las prácticas que realizan con sus clientes.
En el mencionado informe se señala que Austria, Francia, Italia y España son los cuatro países en los que las comisiones bancarias son más opacas y donde es más caro tener una cuenta bancaria.
Según la Comisión Europea, el 66% de los bancos analizados tienen unas comisiones poco claras, hasta el punto que los propios técnicos de Bruselas que han hecho el estudio han tenido que pedir información complementaria.
Todos estos «males» que se dan en la banca tradicional se han trasladado por supuesto al terreno de Internet, donde los consumidores se encuentran con los mismos problemas de falta de transparencia y opacidad.
Irregularidades nada nuevas
La cuestión es que todos estos datos no son nuevos sino que son continuación de un informe que se publicó a principios de año en Bruselas en el que ya se alertaba sobre las irregularides del sector.
Según este último estudio las principales quejas de los consumidores, que han alertado a su vez a la Comisión Europea, es que por un préstamo al consumo que se devuelva entre 1 y 5 años hay que pagar un tipo de interés de un 0,21% si se vive en Suecia pero si se hace en Estonia sube al 12% y, según Bruselas, sin que haya ninguna justificación lógica para esta amplia diferencia de precio, teniendo en cuenta además que el teroría en Europa disfrutamos de un mercado interior en el que se fomenta la competencia y que, por tanto, debería tender a que la horquilla de los tipos de interés de los préstamos al consumo, por ejemplo, fuera más estrecha.
Bruselas lleva alertando de que los ciudadanos, e incluso los propios técnicos de la Comisión, tienen serias dificultades para comparar las ofertas de las entidades bancarias y buscar la más ventajosa, con lo que la mayoría optan por mantener el «statu quo» y quedarse en la misma entidad.
Pocos cambios de entidad
Según los últimos datos sólo un 11% de los usuarios de banca minorista cambió de banco en los dos últimos años y, dentro de ellos, los más descontentos y por tanto los que se han ido en busca de otras entidades son aquéllos que tienen hipotecas y productos de inversión. En cuanto a las cuentas bancarias, tan sólo el 9% de los usuarios ha optado por cambiar de entidad, pese a que ahora hay muchas facilidades al ser las entidades «de acogida» las que se suelen encargar de hacer todo el cambio de domiciliaciones bancarias.
La paradoja es que hay una Directiva europea que prohíbe explícitamente todas estas prácticas y son los Estados, a través de los servicios de Competencia, los que deben vigilar su cumplimiento.
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