«Retirar cuatro cartones: 459 euros»
Miguel Ángel Matarranz muestra el recibo de la tasa de basuras en su tienda de Serrano / DE SAN BERNARDO
Lunes, 21-09-09
«No genero basura. Tengo una tienda de ropa para el hogar. ¿Qué ensucio? ¿Cuatro cartones? Ni siquiera los retira el Ayuntamiento. Vienen unos particulares con el camión y los recogen para venderlos. Y aún así tengo que pagar 459 euros de impuestos al año por la recogida de residuos. Una auténtica vergüenza».
Miguel Ángel Matarranz, dueño de una tienda textil en Serrano, 30, es uno de los primeros damnificados por la nueva tasa del Ayuntamiento para la recogida de residuos urbanos. El impuesto grava principalmente en función del valor catastral de la vivienda o local, no por la cantidad de desechos generados. «Una arbitrariedad», según Matarranz, «y una demostración de que el impuesto no tiene nada que ver con la limpieza de las calles sino con el único objetivo de trincar».
«No estoy en contra de la tasa, pero sí de la manera en que se establece. Es un sarcasmo. ¿Qué basura genera una perfumería? Ya lo digo yo: nada». María del Carmen, de Serrano, 14, se queja por la falta de proporción de la tasa.
El impuesto establece diferentes cuotas en función del valor catastral del local y de su actividad. El Ayuntamiento diferencia entre comercio, ocio y hostelería, espectáculo, oficina, almacén, uso sanitario e industrial. Con este criterio, una tienda de ropa o una perfumería pagará lo mismo que una carnicería o una pescadería.
Las actividades más gravosas son la comercial, con un tope de 689 euros anuales por 500.000 de valor catastral, y la cultural, con un máximo de 643 euros por año. Estas cuotas están incluso por encima de la industrial (612 euros como tope) y la hostelería (619 euros como máximo), a pesar de ser actividades con una menor producción de desechos.
El valor catastral, no obstante, es la principal variable impositiva. Por ejemplo, un comercio con un valor catastral de entre 250.000 y 300.000 euros pagará una cuota de 375 euros por este efecto, además de una cuota de generación (o de actividad) de 84 euros. En total, los 459 euros pagados por la tienda de ropa de hogar de Serrano, 30. La proporción de pagar más en función del inmueble que de la actividad, en torno cinco a uno, se mantiene en todos los tramos impositivos.
Juan regenta una cafetería en Serrano, 50. Reconoce que genera más desperdicios que una perfumería o una tienda de ropa. No discute la cuota de generación, la menos gravosa al fin y al cabo, sino la cuota de valor catastral.
Mismo negocio, más tasa
«Tener una cafetería en el distrito de Salamanca no significa que ganes una barbaridad», asegura Juan. «No tengo el doble de beneficios que una de otro lugar de Madrid, pero sí voy a pagar el doble o más de impuestos por la recogida de basura». Juan todavía no ha recibido la factura, pero estima que tendrá que pagar en torno a 400 euros por el hecho de haber escogido Serrano como calle para su cafetería. En otro lugar pagaría 24 euros, el mínimo para la hostelería.
Las viviendas y comercios con mayor valor catastral han sido los primeros en recibir las facturas, expedidas a partir de la primera semana de septiembre. Algunos de los más caros, como los casos anteriores, están en la atribulada calle Serrano.
Quejas y más quejas
«¿Y por qué no me paga el Ayuntamiento por la suciedad que genera a mi tienda por culpa de las obras? Soy yo quien se encarga de barrer la calle y limpiar la fachada», protesta otro comerciante de Serrano. «Es absurdo. Si ni siquiera tengo los cubos cerca por culpa de las zanjas», reprocha Ana Clemente, propietaria de una tienda de lencería de Serrano, 50. «Si pretenden ayudar así al comercio, estamos apañados. El Ayuntamiento nos está alargando la crisis con las obras y, ahora, con los impuestos».
Las quejas se prodigan por los alrededores. «Me como las cajas antes de tener que pagar el impuesto de la basura», clama Esther San Miguel, dueña de una tienda de ropa en Velázquez. La tasa de recogida de basuras del Ayuntamiento fue aprobada el año pasado con las críticas de la oposición. «Aquí, primero pagas y luego, si eso, hablamos».
Los comercios están expectantes. No todos han recibido ya la factura. «Veremos a cuánto asciende la broma», desconfía el matrimonio dueño de una tienda de ropa interior en Goya, 33. El propietario del local, en alquiler, les pasará el recibo el próximo mes. La mayoría de los madrileños también recibirá la factura del impuesto en octubre. Los pagos residenciales oscilarán entre los 8 y los 190 euros, en función únicamente del valor catastral. La mayoría de viviendas abonarán entre 50 y 60 euros al año, según la previsión del Ayuntamiento. Una vivienda media, con un valor catastral de 55.000 euros pagará 59 euros anuales.
El Consistorio espera recaudar en torno a los 169 millones de euros gracias a la tasa.

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