El cantante Juanes, ayer, durante el cocierto Paz sin Fronteras / REUTERS
Actualizado Lunes, 21-09-09 a las 19:32
Más de un millón de personas, según datos de la organización, se dieron cita en la Plaza de la Revolución de La Habana para asistir al concierto Paz sin Fronteras, un acto que los artistas que participaron en él calificaron como «el concierto del siglo» y en el que Juanes abogó en diversas ocasiones «por una sola familia cubana». Pero la realidad es que, lejos del mensaje de paz que se transmitió desde el escenario, los ánimos entre castristas y anticastristas siguen tan o más caldeados que antes.
En Miami, la división se produjo entre las distintas generaciones de exiliados. Mientras los más jóvenes vitoreaban a Juanes por «su valentía y amor a Cuba», según comentaba un muchacho de apenas 18 años, los más acérrimos enemigos del régimen se dedicaban a destruir con una apisonadora los discos del cantante colombiano y a rasgar sus fotos mientras prorrumpían en amenazas de muerte. Acusaciones de comunista dirigidas al músico y vinculaciones entre los hermanos Castro y las FARC formaban parte de la algarabía general.
«Juanes traidor, amigo de Fidel Castro», se podía leer en una de las pancartas que portaban los convocados por la organización anticastrista Vigilia Mambisa. «El 80 por ciento del pueblo cubano en Miami ha reaccionado contra el concierto. Sólo el 20 por ciento lo ha apoyado. Pero todos queremos la libertad de Cuba», apuntaba Miguel Saavedra, presidente de la citada organización. «Esta gente son extremistas. En Miami los que están contra el concierto son muy pocos», replicaba Camilo Hernández, un joven cubano residente en la Pequeña Habana.
A medida que avanzaba el concierto, la tensión entre ambos bandos se caldeaba, con los agentes del Departamento de Policía de Miami multiplicando esfuerzos para tratar de mantener cierto orden en las inmediaciones del café Versailles, en el barrio de la Pequeña Habana de Miami. Los empujones y el intercambio de insultos fueron constantes y los agentes se vieron incluso obligados a detener a una persona.
La reacción de los bloggerosLa red ha sido también caldo de cultivo a lo largo de las últimas horas para que ambos bandos se crucen mensajes. Destacan, en este sentido, las palabras de la blogera Yoani Sánchez, quien resalta la extrañeza de encontrarse en la Plaza de la Revolución «sin gritar una consigna y sin tener que aplaudir mecánicamente cuando el tono del discurso apuntaba que era el momento de ovacionar», lamentando, a continuación, los numerosos policías camuflados de civiles que había en la zona. Yoani concluye expresando su deseo de que el de ayer fuera «el ensayo general del concierto que algún día» tendrán en Cuba y en el que, entonces sí, puedan «cantar los excluídos» en esta ocasión. «Incluso si no hubiera otra y la Plaza retomara sus solemnidad y su grisura, al menos esta tarde de domingo vivimos algo diferente. En un sitio donde se ha sembrado sistemáticamente la división entre nosotros, Juanes –al caer el sol- ha gritado “¡Por una sola familia cubana!”», remacha.
«Para Juanes, después del amor a su madre, el padre y el resto de su familia, Fidel Castro y el guerrillero Che Guevara, ocupan un lugar destacado en su corazón», comenta, en un tono menos conciliador, Iván García en el blog Voces Cubanas, calificando la «revolución,» de Juanes de «pura hojarasca».
Otro bloggeros apuntan su pena por «ver a Víctor Manuel abrazando la banderita venezolana, cantando con cara de alma dolida e infeliz», si bien se congratulan por el hecho de que Juanes saludase al exilio con una palabras que no se habían escuchado en la Plaza de la Revolución en cincuenta años.
Mientras tanto, numerosos disidentes se han apresurado a señalar que pese a los deseos de Juanes de unir al pueblo cubano, el evento no ha servido sino como arma propagandística para el régimen de La Habana. «No hubo ningún mensaje de esperanza para el pueblo de Cuba. Se ha comparado este concierto con el viaje del Papa Juan Pablo II, pero lo cierto es que, por lo menos, el de su Santidad dejó un mensaje de impacto mundial», apuntó el exiliado Elizardo Sánchez Santacruz en unas declaraciones recogidas por «El Nuevo Herald».
Claro que también hay quien ha modificado su posición sobre el concierto una vez que éste ha tenido lugar. Así por ejemplo, el colectivo Cuba Democracia Ya, que anteriormente se había opuesto rotundamente al mismo, apunta ahora que el acto celebrado ayer supone «un aporte a la transición pacífica» en la isla, elogiando en un comunicado el «honesto comportamiento» que tuvo Juanes durante el evento.
El portavoz del colectivo, Rigoberto Carceller, ha alabado también la actitud que tuvieron otros artistas como Miguel Bosé a favor de «la paz, la libertad y la fraternidad entre cubanos». Carceller añade que a pesar de la «utilización» que el régimen castrista «hará del concierto» y de «los pronunciamientos desacertados de algunos de los artistas», el acto favorece las aspiraciones democráticas de Cuba.

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