La bola de nieve ha empezado a rodar. La consulta sobre la independencia de Cataluña que se celebró el pasado fin de semana en el municipio de Arenys de Munt (Barcelona) no será la única.
En un constante goteo de adhesiones y propuestas, son casi ya una treintena los municipios catalanes donde se han presentado iniciativas para celebrar un simulacro de referéndum sobre la autodeterminación. En paralelo, prosigue la lucha sorda en el universo del independentismo catalán para capitalizar un movimiento surgido fuera de los partidos y que ha dejado a las formaciones nacionalistas con el pie cambiado.
Plataformas
Mientras CiU balbucea y duda entre sumarse o enfriar los ánimos -la postura de Unió es contraria-, ERC, oportunista, ha decidido ponerse al frente del movimiento antes de que grupos más radicales, como las CUP, o las plataformas soberanistas engorden a su costa.
Así, y tras anunciar el viernes que el grupo de ERC en Tarragona promovería su referéndum -antes lo habían hecho en Lérida-, ayer el presidente de los republicanos, Joan Puigcercós, explicó que se presentarán iniciativas en otros once municipios -pequeños o de tamaño medio-, que se suman a la quincena larga que ya se habían adelantado. Desde ERC se explicó que estas consultas se organizarán de manera conjunta con la plataforma Decidim.cat, impulsora del referéndum de Arenys.
Crecido, el líder de los republicanos aseguró que Cataluña tiene «una nueva oportunidad en la Historia. Saldremos de ésta por nosotros mismos, no esperaremos a España». La eclosión del fenómeno pro consultas tiene también en el seno de ERC una interesante derivada. El vicepresidente Josep Lluís Carod-Rovira, bandeado en su partido, resta ahora importancia al movimiento, se diría que celoso de que ensombrezca su propuesta de referéndum «nacional» para 2014.


