
Su fama de mujer fría, seria y estricta se desvanece en la distancia corta. Ahí destaca su sencillez y sentido del humor. Lisboeta, 68 años, licenciada en Economía con una brillante carrera profesional. Entra en el Gobierno en 1980, como jefa de gabinete del ministro de Finanzas, Cavaco Silva, a quien acompañará después cuando sea jefe de Gobierno como titular de Educación. A la imagen de Margaret Thatcher, empieza a ser conocida como «A dama de ferro», papel que desempeñó como número dos del Gobierno de Durão Barroso, al frente de la Cartera de Hacienda.
Divorciada, madre de tres hijos, es la primera mujer que lidera el PSD en sus 34 años de historia, ocupando el cargo de secretaria general de los conservadores desde mayo de 2008. Reconoce hacer «antipolítica» al prometer sólo lo que puede cumplir. Su discurso es convincente, creíble, con una voz agresiva que habla al oído y lo que dice tiene sentido. Su peor enemigo para ganar las elecciones está siendo ella misma, con errores de planteamiento y un discurso electoral que pueden perjudicarla en las urnas.


