Sebastián y Montoro no encuentran puntos comunes para un gran acuerdo sectorial
La CE ampliará en octubre el marco europeo del kilowatio
Frente al mínimo común denominador que en cuestiones de energía parece ser imposible de encontrar entre Gobierno y oposición, la Comisión Europea (CE) cuenta desde el año 2007 con un Plan Estratégico de Tecnología Energética que planea ampliar el próximo mes de octubre.
Marcando sus directrices, el Ejecutivo comunitario recomendó ayer mismo a los estados miembros que fomenten las energías solar, eólica y nuclear para lograr reducir las emisiones de CO2 en un 30% en 2020 con respecto a los niveles de 1990.
Las abismales posiciones que separan al equipo del Gobierno y al primer partido de la oposición se replicaron la tarde del pasado jueves con el Pacto de Estado de la Energía en juego, según fuentes cercanas a las negociaciones.
A puerta cerrada, en el despacho del ministro de Industria, Miguel Sebastián, en el Paseo de la Castellana número 160 arrancó pocos minutos después de las cinco de la tarde el publicitado encuentro entre Ejecutivo y oposición como primer paso para el necesario acuerdo del kilowatio. De un lado, Sebastián flanqueado por su secretario de Estado de Energía, Pedro Luis Marín, y dos miembros de su equipo de asesores. De otro, el portavoz de Economía del PP, Cristóbal Montoro, escudado por su secretario nacional de Economía, Álvaro Nadal, su portavoz adjunta en el Congreso, Fátima Báñez, y su portavoz de Industria en el Parlamento, Antonio Erías.
Desde el minuto uno, el asalto se jugó con distancia. ¿Las posiciones? Tan encontradas como a puerta abierta pero con las licencias de lenguaje, los reproches y las expresiones «a las claras» disparadas alrededor de dos sensibles temas: la energía nuclear y las primas fotovoltaicas. El equipo ministerial censuró las fuertes críticas recibidas por el cierre de la central de Garoña cuando el PP clausuró la planta de Zorita en su etapa de Gobierno, y cargó parte del déficit tarifario al modelo de primas promulgado durante la época Aznar para las energías renovables. Las contestaciones no se hicieron esperar. El PP replicó que Zorita se cerró por recomendación del CSN cuando éste decretó lo contrario para Garoña. Y si el Gobierno no comparte las subvenciones a la energía solar, ha tenido cinco años para cambiarla. No podía haber acuerdo.
Hoja de ruta
Industria realizó una exposición muy directa. El PP debe respaldar su actual política energética por responsabilidad hacia el país y por propio interés: sin un pacto político, el sector energético dejará sin resolver graves problemas que pueden acabar en el tejado popular si un día recupera La Moncloa. Y para que nadie se llame a engaño, el equipo ministerial repartió una hoja de ruta de seis páginas que basará el acuerdo de Estado. A saber, seguridad de suministro, «mix» energético, ahorro energético, almacenamiento de energía nuclear, interconexiones internacionales y liberalización.
La formación que encabeza Mariano Rajoy no admitió estos términos: no habrá respaldo, ni Pacto de Estado, si el Ejecutivo no modifica su política energética comprometiendo un marco estable para la tecnología nuclear y enmarcando toda decisión en la reducción de costes de la energía. ¿Y la hoja de ruta? Será modificada y recortada antes de empezar a negociar.
No se espera ya un acuerdo «grandilocuente»: el Pacto Energético gasta un asalto sin obtener avances.


