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Actualizado Domingo, 20-09-09 a las 10:18
Si Tommy Robredo tenía alguna cuenta pendiente con la Davis por aquel palo que se llevó en Santander ante Italia, la saldó ayer con creces. Siempre ha llevado el gerundense un estigma con este torneo, que si no daba la talla, que si se arrugaba, que le podía la presión... Ayer Robredo cerró el debate con un partido redondo.
El encuentro se había conformado alrededor de las dudas. La pareja israelí es una de las más poderosas del mundo, pero la lesión este año de Erlich la ha alejado de los puestos de élite porque Ram no pudo jugar con él durante la mayor parte del año. España, ausente Verdasco por lesión, perdió a los «galácticos» como pareja de dobles y toda la parafernalia y carisma que llevan detrás. Así que entró Robredo a formar pareja con Feliciano. Tommy es un buen doblista. En todos los torneos alcanza rondas altas juegue con quien juegue. Tiene un saque muy estimable y resta con bastante solvencia pero, sobre todo, es que individualmente muestra una técnica impecable.
En el partido ante los israelíes, Robredo tiró del carro permanentemente y su derecha fue una continua pesadilla para los israelíes, que nunca pudieron frenarle. En la red se cruzó mucho mejor que Feli, que estuvo irregular. López no lleva un buen año, y se le nota en la confianza, sobre todo a la hora de restar, que es su punto débil. Sin embargo, con el saque y la volea que tiene le da para complementar a un jugador de la calidad que tiene Robredo.
El partido fue duro porque al mayor talento de los españoles los israelíes opusieron su mejor coordinación. Robredo y Feli, como pareja, tenían un pobre balance (dos partidos ganados y cinco perdidos), pero ayer tuvieron controlado el partido la mayor parte del tiempo.
Un vendaval de restos
Incluso la manga que perdieron la tuvieron a punto de caramelo con cuatro bolas de set, pero una racha de los israelíes con un parcial de 6-0 les llevó a prorrogar el partido. Luego, todo se acabó. Robredo metió su molinillo de restos con una derecha temible y tumbó a los rivales con un parcial de 4-0 que ya no pudieron levantar.
El arrebato de buen juego de Tommy arrastró a Feli, que ya no dejó pasillos laterales y metió en el partido su volea letal. Los problemas físicos que acabó sufriendo Erlich, el más flojo de ellos, cerró el partido y llevó a España a su séptima final de la Copa Davis.
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