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Sábado, 19-09-09
Varios comerciantes consultados por ABC, la mayoría de los cuales prefieren guardar el anonimato para evitar «represalias» de la Administración, mostraron su descontento por las «severas» inspecciones que la Consejería de Salud realiza en los mercados municipales.
Al parecer, las protestas no son nuevas, según contó un charcutero del mercado de Ciudad Jardín: «Son quejas que vienen de lejos. Son demasiado estrictos. Si la normativa se cumpliera a rajatabla, no habría ningún carnicero pasado mañana».
Además, este comerciante llamó la atención sobre supuestas incoherencias en los controles: «Muchas veces los veterinarios te dicen una cosa, y los de Consumo otra. Encima, todos los cambios los pagamos nosotros, no vemos ninguna subvención».
«Son muy severos para los tiempos en que estamos», aseguró un pescadero que trabaja en el mismo mercado. «Exigen demasiado, y en muchas ocasiones son tonterías. Te abroncan por la etiqueta de los precios, o por tener agua en el suelo, cuando tengo una pescadería...», lamentó.
Un canasto en el suelo
También existe malestar entre algunos vendedores del mercado municipal de la Plaza de la Corredera. Es el caso de una carnicera, que insistió en que su nombre no apareciera en el periódico: «Si tienes las cosas en regla, no hay problema, pero sí es verdad que son muy estrictos. Un día me recriminaron tener el canasto de la compra en el suelo. Y a mi marido le cerraron la carnicería por no cumplir con las dimensiones que marca la ley. Aunque los de Consumo son peores que los veterinarios. Tienes que tener todas las etiquetas en su sitio. Si no, te levantan acta».
Más contundente se mostró Juan Antonio Cañete, quien regenta una frutería y preside el mercado de la Plaza de España, ahora en proceso de rehabilitación: Hay cosas que no se comprenden. Por ejemplo, que me hagan gastar 350 euros en un grifo dos meses antes de que echaran abajo el mercado. ¿Y qué quieren que haga con las tablas del suelo, si las friego con lejía?».
Cañete, además, incidió en dos supuestos agravios comparativos: «Las inspecciones no son iguales en toda Andalucía. En Córdoba son más estrictas. Y en los mercadillos, ¿no hay sanidad?, ¿por qué no les exigen lo mismo que a mí? Eso me indigna».
Sin embargo, no todos los comerciantes tienen quejas ante la visita de los veterinarios. Moisés Martín, carnicero de la Corredera, mostró incluso entusiasmo: «Sólo protestan los que no tienen las cosas en regla. Las inspecciones son buenas para nosotros y para el cliente. Ganamos todos. El negocio hay que tenerlo en condiciones».
En parecidos términos se pronunció Manuel Ruiz, presidente del mercado de Ciudad Jardín, quien quitó hierro al asunto: «Habrá algún vendedor que proteste, pero no se puede decir que exista una queja general».
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