Antonio Cruzat declara que dio un nombre falso «para no disgustar a sus padres»

La versión de los detenidos
«Me dijeron que era un guarro y un cerdo»
Fernando Echanove Sánchez dijo que sabía que había sido detenido por desórdenes públicos y agresión a un agente de la autoridad. «Yo huía de las piedras y las botellas -dijo-. Cuando me detuvieron me dijeron que era un guarro y un cerdo, y que me tumbara en el suelo. Cuando fui detenido me pegaron y no me resistí a la detención».
«Un policía me dio un golpe en las costillas»
Daniel García Montiel declaró que le «pusieron de rodillas en el suelo, con las manos en la nuca», extremo que han negado los agentes. «Le pregunté a un policía por qué me arrestaban y me dijo que si le había dicho que si podía hablar. Me dio en las costillas un golpe», dijo.
«Me han detenido por una reyerta»
Carlos López García respondió, a la pregunta de si sabía por qué le habían detenido: «Creo que porque estaba en una reyerta», aunque negó su participación en ella. «No puse resistencia a la detención y recibí golpes. Vi a los «antidisturbios» y decidí ir en dirección contraria a donde ellos estaban. Me puse de rodillas, me dieron patadas y golpes», dijo, algo que niega la Policía.
«El miedo nos entró al llegar la Policía»
Felipe Calvo Quintero también negó los hechos que se le imputan, aunque reconoció que sabía por qué se le detuvo: «Me lo dijeron en comisaría». Afirmó que le «dieron en la cabeza con la porra». «En el callejón no tenía miedo. El miedo nos entró cuando llegó la Policía», dijo.
«Oí un disparo y la gente empezó a correr»
Jaime Onrubia Díaz afirmó que se encontraba «en un callejón sin salida». «Había unas diez personas agachadas detrás de un coche y es cuando me mandan ponerme de rodillas y contra la pared». «A las dos de la mañana -explicó- fue cuando oí un disparo, y comenzó la gente a correr. Yo hice lo mismo con mi amiga, y perdí a mi primo».
«Estaba aterrado. Me pusieron el ojo morado»
Miguel Barrios Álvarez declaró que «alguien tiró una botella al furgón». «Todos nos fuimos corriendo y una amiga se quedó un poco detrás. Cuando iba a ayudarla, vi a los «antidisturbios» que me seguían. Estaba aterrado. El ojo morado me lo hizo un «antidisturbio»».
La declaración de los 13 detenidos mayores de edad por los sucesos de Pozuelo representan la otra cara de la moneda. Ni uno reconoce que tirara piedras contra la Policía. Todos, en líneas generales, «pasaban por allí» cuando se toparon con la enorme revuelta. El único que admite que se resistió a la detención es Antonio Cruzat Hurtado de Mendoza, «El Marqués».
Su declaración ante la juez instructora del caso no tiene desperdicio. Cuando le detuvieron, dio una identidad falsa a la Policía: Mario García Serrano. No fue hasta un buen rato después, cuando su familia, preocupada, comenzó a llamar a distintos puestos de la Guardia Civil y a la propia comisaría, cuando los agentes se percataron de que el tal Mario en realidad era Antonio. Y por este asunto le interrogaron en sede judicial. «Di una identidad falsa porque no quería dar un disgusto a mis padres y porque estaba muy nervioso», explicó.
«Me resistí a la detención», reconoce, aunque no recuerda si dio a algún policía puñetazos o patadas. «No es cierto que dijera a los agentes que eran unos hijos de puta, que les iba a matar y que no sabían quién era yo», contestó en el juzgado número 1 de Pozuelo de Alarcón.
«Cuando me detuvieron, mis amigos se encontraban cerca. Me resistí porque la detención no me pareció correcta», indicó, en contraposición con la declaración que posteriormente harían los agentes en el juzgado.
«Donde yo estaba -indicó- había una pelea de botellas. Llegó la Policía disparando. Mis amigos y yo nos levantamos del suelo y cogí una botella, apareció un policía y me la quitó de golpe. No recuerdo muy bien lo que ocurrió desde que me detuvieron hasta que me introdujeron en el coche policial».
Fianza de 3.000 euros
Para Cruzat, el fiscal pidió 3.000 euros de fianza, pero la juez ha desestimado la medida cautelar, pues no considera que haya riesgo de fuga. El joven, además, relató que cogió una botella «porque todavía tenía líquido» y que no creía que fuera de su grupo».
«No es cierto que la cogiera para lanzársela al policía. No recuerdo haber dado un fuerte pisotón a los policías. Había bebido dos copas y me había fumado uno o dos porros», aseveró.
La representación legal de Cruzat ha presentado su matrícula en primer curso de Derecho, su horario lectivo y datos de una cuenta corriente a nombre de su padre para argüir que comparecer cuatro días al mes en el juzgado (y no cada 15 días, como al resto de detenidos mayores de edad) afectará al seguimiento de sus estudios.
El resto de imputados sigue la misma línea: no tiraron, dicen, ninguna piedra ni botella a la Policía. José Manuel Alonso Gallego alega que más bien «se las tiraban a él».
«Me detuvieron a pocos metros de mi casa, cuando regresaba. A las tres de la mañana -declaró- me acerqué a un bar cercano con mis compañeros, pero no llegamos a entrar, debido al follón que había».
Alfredo Betes y Pablo Larios presentan informes médicos sobre lesiones sufridas, supuestamente, a causa de la acción de los agentes. Al primero le dolía la espalda. El informe médico forense de Larios constata un edema en el tabique nasal, otro en el labio superior, traumatismo craneoencefálico, herida labial, traumatismo labial, y herida incisocontusa de 1 centímetro en el lateral derecho del labio superior. Dice que las lesiones se las provocaron con una porra. Hubo que darle dos puntos de sutura.
Las diligencias siguen adelante. Los detenidos quedaron en libertad a la espera de que nuevas pruebas sean aportadas para determinar en qué grado participaron en los hechos. Se visionarán vídeos y se contrastarán las declaraciones de las dos partes. Asimismo, se ha llamado a testificar a siete personas -vecinas de Majadahonda, Villaviciosa de Odón y Las Rozas- para finales de este mes, después de haberlo hecho los 19 policías el pasado día 15.


