Publicado Viernes, 18-09-09 a las 18:57
Los países con tropas en Afganistán se plantean cómo ganarle la guerra a los insurgentes, cómo enderezar esta "tumba de los imperios", cómo cambiar la estrategia para acabar con una tragedia que parece interminable.
Estas son las propuestas -y los muertos- de cuatro de los países que más se juegan en ese Estado fallido llamado Afganistán.
- Estados Unidos. El dilema de enviar más tropas
Al poco de llegar a la Casa Blanca, el presidente Barack Obama ordenó tropas adicionales para la prioritaria guerra de Afganistán, frente en el que el Pentágono durante los últimos siete años de combates asimétricos ha acumulado 760 bajas mortales. La decisión de Obama supone que el contingente de Estados Unidos en territorio afgano durante el 2009 llegará hasta los 68.000 efectivos. Cantidad que se considera insuficiente ante la beligerancia demostrada por los talibanes durante la reciente campaña de primavera-verano.
La perspectiva de sacrificar más tropas de Estados Unidos en Afganistán ha generado una fuerte oposición dentro de los correligionarios demócratas de Obama en el Congreso. Los republicanos, por su parte, respaldan los análisis militares a favor de refuerzos. En una decisión extraordinaria durante operaciones bélicas, el gobierno de Estados Unidos cesó sobre la marcha en mayo a su máximo responsable militar en Afganistán, el general David McKiernan. Y con el deseo de lograr una respuesta más innovadora y agresiva, encomendó esas responsabilidades al general Stanley McChrystal.
McChrystal, un especialista en contrainsurgencia, ha remitido este mes de septiembre a Washington un informe sobre la situación en Afganistán, con indicios de que necesita más tropas. Pero la Casa Blanca ha dejado claro que no quiere improvisaciones en materia de refuerzos para una guerra cada vez más impopular entre la opinión pública. El presidente ha recalcado que no tomará decisiones precipitadas hasta no disponer de "absoluta claridad sobre cómo va a ser nuestra estrategia". Para cuantificar los avances y progresos sobre el terreno, la Administración Obama ha remitido esta semana al Legislativo toda una serie de objetivos y metas. La lista incluye indicadores como niveles de violencia o de narcotráfico, pero también criterios más subjetivos como la percepción de los afganos sobre el gobierno de Kabul.
- Reino Unido. Una derrota en Afganistán tendría un «impacto intoxicador»
El nuevo jefe de las Fuerzas Armadas británicas, el general David Richards, ha dicho esta semana en su toma de posesión del cargo que la coalición internacional tiene la urgencia de ganar la partida a los talibanes, pues una derrota tendría un “impacto intoxicador” entre los extremistas de todo el mundo, al indicar “a los terroristas que todo es posible”.
Richards ha querido mostrarse optimista y ha indicado que se tienen “los mismos ingredientes” para ganar que en Irak, sólo que “hay que buscar la fórmula correcta para el país”. De momento no ha pedido más tropas ni se ha quejado públicamente de la falta de material de sus soldados, como había hecho su antecesor, general Richard Dannatt, quien hasta su relevo había mantenido un pulso con Downing Street.
El objetivo prioritario de la cúpula del Ejército británico parece ser ahora dejar de contribuir al desaliento que está cundiendo entre los países de la coalición internacional. En el caso del Reino Unido, el pesimismo ha crecido con el aumento de muertos entre sus filas. Las tropas británicas, que cuentan en Afganistán con 9.000 soldados (6.200 de ellos en la provincia de Helmand), han sufrido importantes bajas en los últimos meses, superando este verano el número de caídos en Irak. La cifra de muertos se eleva a 216.
Esta situación ha llevado al creciente rechazo del conflicto entre la opinión pública británica, en su día mayoritariamente a favor de combatir a los talibanes. La última encuesta indica que el 53 por ciento de los ciudadanos está en contra de que se haya producido el despligue en Afganistán, frente al 25 por ciento que lo sigue defendiendo.
Por su parte, el primer ministro sigue expresando su compromiso de llevar hasta el final la responsabilidad del Reino Unido en Afganistán, pero se resiste a enviar más tropas y a estirar el presupuesto de Defensa para atender las demandas de helicópteros y otro material requerido en el conflicto. La llamada, junto con el presidente francés y la canciller alemana, a la convocatoria de una conferencia internacional auspiciada por la ONU tendría por objetivo comenzar a perfilar un escenario con horizonte de retirada.
Los conservadores están dispuestos a incrementar el número de soldados y han prometido un mejor equipamiento. Los liberal-demócratas reclaman nombrar un secretario de Estado para Afganistán para tratar de forjar una mayor unidad estratégica en la coalición internacional.
- Alemania. Un máximo de cinco años
La canciller alemana, Angela Merkel, ha hablado por primera vez ante el Parlamento de un límite a la presencia de la Bundeswehr en Afganistán, mencionando el plazo de cinco años. Para entonces quiere haber reforzado la formación de las fuerzas armadas y de seguridad, así como el funcionamiento de las instituciones, a fin de que el gobierno afgano pueda entonces cargo de todas sus funciones.
El líder socialdemócrata, ministro de Exteriores en la coalición de la canciller, ha hecho preparar sin embargo un informe en líneas similares pero citando un máximo de cuatro años para repatriar las tropas de Afganistán. La cuestión ha sido suscitada por la conmoción mediática tras una operación aérea de la OTAN, solicitada por el mando alemán en el Kunduz, en la que murieron decenas de talibanes y posiblemente civiles.
La misión no es muy popular. Más de un 60% de encuestados se pronuncia en contra de ella y, aunque los Socialdemócratas y el partido La Izquierda han intentado avivar la cuesitón en campaña, ni la guerra ni la política exterior están siendo asunto principal de las elecciones. Por su reciente historia, las generaciones de la postguerra alemana son especialmente antibélicas. Pese a ello, el ministro del Interior acaba de abogar en una entrevista porque en Afganistán se llame por su nombre a lo que considera "una guerra".
- Italia. 500 soldados volverán a casa antes de Navidad
Tras la rabia inicial por la muerte de los seis soldados italianos en el atentado del jueves en Afganistán, ahora llega el momento del debate sobre la presencia italiana en el país. El presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, ha asegurado que antes de diciembre regresarán a casa los 500 soldados enviados para velar por la seguridad de las elecciones en el país, celebradas en agosto.
“Es necesario preparar a más soldados afganos y dar poco a poco al país las riendas del gobierno”, ha dicho el “Cavaliere”, que no quiso entrar en polémica sobre la petición del partido aliado, la Liga Norte, quien solicitó el retiro de las tropas.
Sobre estas declaraciones, el ministro de Defensa, Ignacio La Russa, ha defendidoen rueda de prensa la necesidad de permanecer en el territorio siguiendo la misión de paz elaborada por la OTAN. “Sólo nos iremos de allí cuando ellos lo decidan, porque irnos ahora, sería interpretado como un momento de debilidad y significaría un aumento de la violencia contra las tropas italianas”.
Los italianos por su parte están divididos sobre la presencia de soldados en Afganistán. A la mitad no le interesa el argumento, mientras que el resto considera un deber la presencia italiana en la zona, y ve como héroes a sus soldados.
Italia tiene desplegados en Afganistán a 2.800 soldados, 2.300 de los cuales se encuentran en Herat, y el resto en Kabul. Con el atentado de ayer, son ya 21 los militares italianos fallecidos en territorio afgano.
Los cuerpos de los seis soldados italianos llegarán a Roma el domingo por la mañana, donde serán acogidos por el presidente de la República, Giorgio Napolitano. Mientras que los funerales de Estado se celebrarán el lunes en la capital italiana.
***Información elaborada por Pedro Rodríguez (Washington), Emili J. Blasco (Londres), Ramiro Villapadierna (Berlín) y Verónica Becerril (Roma).



