Viernes, 18-09-09
ANTONIO WEINRICHTER
«Malo, problemático y hermoso»: así definió al trompetista Chet Baker una de las muchas mujeres que le quisieron y sufrieron. Tenía el carisma de un protorrockero, era igual de antisocial y los fotógrafos le adoraban. Uno de ellos, Bruce Weber, dirigió en 1989 este fascinante retrato-elegía que ahora se repone. Irónicamente, Weber, poeta de cierta belleza masculina, le filma cuando la droga y la mala vida han hecho estragos en su rostro: aquí Baker es un pirata de voz quebrada que haría palidecer de envidia a Johhny Depp.
Como otros jazzmen de talento (Nat King Cole, el propio Armstrong) muchos le conocen más por su carrera vocal que por haber sido aspirante al trono de Miles Davis: el disco con las canciones que oímos en esta película es más melancólico y mórbido que romántico (otro disco de igual título, «Let´s Get Lost», le muestra con su voz de los años 50: música para retozar donde las haya). Pero, como ocurre con Billie Holiday, quien tuvo retuvo y además la voz rota incrementa su leyenda.
Weber parece más interesado en su jeta y actitud de rockero exiliado en Europa (le saca con dos chicas en un descapotable) y en demostrar que la vida loca la inventaron jazzeros como Chet, pero no escatima testimonios de sus amantes resentidas.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es