Viernes, 18-09-09
La venta de las acciones del Hotel Miramar coincide prácticamente con el cierre de la otra aventura turístico empresarial del Ayuntamiento: también en el campo del lujo, también fallida. Se trata del restaurante Klein, que en su momento se abrió con un coste de más de tres millones de inversión directa en el edificio Fórum. La idea era dar algo de vida al infrautilizada edificio triangular: eso sí, a 100 euros el cubierto. La explotación corría a cargo de la sociedad Barcelona Culinaria, y al igual que en el Miramar, el público le ha dado la espalda, en gran parte por un nulo plan de marketing. También como en Miramar, el detalle de las cuentas municipales permane en la sombra.


