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El 8 de abril de 2008, Rodríguez Zapatero negaba la crisis, y también la subida de impuestos en el futuro. Así se expresaba en su discurso de investidura: «Los superávit acumulados en los últimos años permitirán absorber el impacto que una menor actividad en la economía pudiera tener sobre los ingresos públicos, y el aumento de algunos gastos ligados a la protección social sin necesidad ni de subir impuestos ni de imponer recortes sociales». Un poco más adelante, insistió: «Es decir, señorías, se mantendrán los planes de inversión productiva y de cohesión social y lo haremos, además, sin aumentar impuestos».
Ayer, casi un año y medio después, Rajoy le preguntó en el Congreso por qué ha cambiado de criterio y anuncia ahora una subida de impuestos por importe de 15.000 millones de euros.
Zapatero encontró una salida: «El compromiso electoral del PSOE es no elevar la presión fiscal y le puedo asegurar que cuando hagamos las reformas y las subidas de algunos impuestos la presión fiscal en España no estará por encima de la que nos encontramos en 2004». Recordó que entonces era del 34,5 por ciento del PIB, y ahora es del 32,8 por ciento.
«Aquí lo que ha quedado claro es que usted cada día tiene una opinión», le espetó Rajoy. «Usted cambia de criterio todos los días y eso genera falta de confianza». Zapatero, que no dio ningún dato preciso sobre la subida de impuestos que planea, presumió de que su grupo, al menos, tiene opiniones: «Al menos ha reconocido aquí que nosotros tenemos opiniones, aunque no le gusten, pero es que las suyas son desconocidas».
Ridao no apoya la subida
Ayer en el Congreso, la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, se reunió con el portavoz de ERC, Joan Ridao, para tantearle sobre los Presupuestos de 2010. «Empieza el baile», comentó Ridao a los periodistas. El diputado expresó a Salgado sus «diferencias de criterio» sobre la subida de impuestos que pretende aprobar el Gobierno.
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