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Depresión, angustia, autolesión, suicidio...
El término «psicosis», a juicio de los expertos, no se refiere a ninguna enfermedad específica. Aluden a un síndrome que agrupa varios trastornos mentales que tienen como elemento común la pérdida de contacto con la realidad. «Un esquizofrénico no tiene porqué ser violento», asegura el doctor Gabriel Rubio.

«Sí es cierto que se angustia mucho. Pongamos por caso a un enfermo que cree que el demonio se ha metido dentro de una familia y lo mata. Son casos excepcionales, pero existen. Un psicótico siempre tiene mucho miedo y si es consciente de que ha hecho algún mal, sufre un proceso mayor de angustia o de depresión que le pueden llevar a autolesionarse o, incluso, al suicidio».

En la psicosis suelen existir alteraciones cerebrales que se ponen de manifiesto por cambios en química cerebral. En el 12 de Octubre aseguran que los estudios realizados hasta ahora coinciden en que durante los episodios psicóticos existen alteraciones en algunos de los denominados neurotransmisores, como la dopamina.

Hay trastornos mentales que se incluyen dentro del término de psicosis: esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme, trastorno esquizo-afectivo o trastorno bipolar. No se conoce con exactitud la causa de cada uno de ellos. Sin embargo, sí se conoce la existencia de determinados factores de riesgo como la historia familiar de psicosis y el abuso de drogas.
Jueves, 17-09-09
«¿Qué hago aquí? A mí no me pasa nada». Esta es la frase más habitual de quienes acuden por primera vez al servicio de Psiquiatría del Hospital «12 de Octubre». Sin embargo, el paciente está ahí porque ya han dado la cara algunos episodios psicóticos. Puede haber tenido alucinaciones, se siente perseguido o escucha voces. En definitiva, muestra desorganización en su actividad mental. Total. Su familia se ha puesto en guardia y ha llamado al Programa de Primeros Episodios Psicóticos (PPEP), de este centro hospitalario de la Comunidad de Madrid, pionero en España porque, hablando en términos taurinos, le echa un quite no sólo al enfermo sino también a su familia. El objetivo es frenar una esquizofrenia que ya ha empezado a enseñar sus garras.
En España, el 1 por ciento de la población es esquizofrénica. El dato puede extrapolarse a Madrid. Las tasas de curación completa rondan el 20 por ciento. El consumo de drogas, especialmente cannabis, acelera la enfermedad, hace que salga antes. «De hecho, el 80 por ciento de los jóvenes con episodios psicóticos ha consumido cannabis», asegura el doctor Gabriel Rubio Valladolid, psiquiatra y coordinador del PPEP.
«Nosotros -dice- vemos aquí a los pacientes que debutan en la esquizofrenia. A sus familias, también porque el apoyo es vital para conocer la enfermedad, poder plantarle cara, no venirse abajo y, entre todos, deshabituar al enfermo, en general muy joven, del cannabis».
En el Programa de Primeros Episodios Psicóticos no hay lista de espera. Hay dos teléfonos: 91 390 80 19 y el móvil 660 256 137. «Nos llaman y al día siguiente están en consulta», presume el doctor Rubio. «Los jóvenes -añade- son un grupo especial de riesgo. De 16 a 25 años en varones y de 16 a 35 en mujeres. Hay que actuar cuanto antes; máxime si existen familiares ya diagnosticados de psicosis o si el enfermo ha abusado de las drogas».
Esta iniciativa del 12 de Octubre abarca distintos frentes. Una vez en consulta, lo primero es conseguir que el paciente tome conciencia de que tiene una enfermedad -esquizofrenia o trastorno bipolar, los más comúnes-, de que ésta ya ha dado los primeros síntomas y de que es imprescindible conocer qué factores han influido en la dolencia. «El tratamiento suele durar de año a año y medio. A algunos pacientes, incluso, hay que ingresarlos. Pero nosotros, todo el equipo multidisciplinar, no somos una «isla» pero sí un «puente». Cuando acaban aquí, cuando la situación está controlada, el seguimiento se lleva a través de los centros de salud y de los dispositivos de rehabilitación social», comenta Gabriel Rubio.
A este experto en psiquiatría y en conductas sociales juveniles, le aflige que tanto joven destroce su vida y la de su familia por coquetear con las drogas. «Se empieza como un juego y, en nada de tiempo, se busca uno la ruina», dice Rubio. Y es que ninguno de los síntomas se le escapa a su retina: depresión, ansiedad, excesiva suspicacia, alteraciones del sueño, bajo rendimiento en el ámbito escolar o laboral sin causa aparente, percepciones extrañas, creencias extrañas, conductas raras que sus familiares no entienden, falta de energía, falta de motivación y dificultades para pensar con una cierta lógica. Al final, aislamiento social y falta de interés por las relaciones sociales. «Es difícil curar una esquizofrenia. Los jóvenes que se drogan lo tienen que saber. Y si llega, nosotros intentamos un avance lento y mucha calidad de vida», remata el doctor Rubio.
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