
Actualizado Jueves, 17-09-09 a las 21:09
El hielo marino del Ártico parece haber alcanzado su extensión mínima para este año, siendo la tercera más reducida desde que comenzaron las mediciones por satélite en 1979. Aunque esta extensión mínima está por encima de la de los dos últimos años, sigue la tendencia negativa observada en los últimos treinta años al final del verano.
Según los datos divulgados por el Centro Nacional para la Nieve y el Hielo (NSIDC, en sus siglas en inglés), la extensión mínima se alcanzó el pasado día 12 de septiembre, con una superficie de 5,10 millones de kilómetros cuadrados. A partir de ese día las señales parecen indicar que el hielo marino ha comenzado su ciclo anual de crecimiento en respuesta al frío del otoño.
La extensión para este año es 580.000 kilómetros cuadrados mayor que en 2008 y 970.000 kilómetros cuadrados sobre la superficie helada de 2007, año en que se batieron todas las marcas de deshielo acelerado. Aún así, la superficie alcanzada el pasado 12 de septiembre es 1,61 millones de kilómetros cuadrados inferior a la media entre 1979 y 2000 y 1,28 millones de kilómetros cuadrados menor que la media entre 1979 y 2008.
Sin recuperaciónLa explicación para que este año la extensión a final del verano no haya caído a los niveles de los dos años anteriores habría que buscarla en que las temperaturas durante el verano fueron relativamente más frías. Así, por ejemplo, la temperatura en el mar de Chukchi y en el mar de Beaufort fue especialmente fría comparada con la de 2007.
No obstante, a pesar de que el deshielo se ha contenido, los científicos no consideran que esto sea una recuperación. A pesar de las condiciones menos favorables para la pérdida de hielo, la extensión mínima de 2009 se sitúa un 24% por debajo de la media de 1979-2000, y un 20% si se tienen en cuenta los últimos treinta años. Además, en el Ártico predomina ahora un hielo joven y fino, que es más vulnerable al deshielo estacional, por lo que se espera que el declive de su extensión a final del verano continúe en los próximos años.
Una vez más, este deshielo ha supuesto que quedara abierta la ruta del norte bordeando la costa de Siberia, el llamado Pasaje del Noroeste.


